Jueves 4ª Semana de Cuaresma
EL TESTIMONIO QUE TÚ TIENES
El testimonio que Jesús nos ofrece de Sí mismo es maravilloso y mayor que el de Juan el Bautista (Jn 5,36): las obras magníficas de Cristo dan testimonio de quién es Él. Juan daba testimonio del Mesías que venía. Jesús es el Cristo, del que da testimonio el mismo Padre, que le ha enviado (Jn 5,37). Cristo es el nuevo Moisés que baja del monte de la divinidad y viene a salvar al pueblo que se ha pervertido para adorar a los ídolos.
Cristo es el nuevo Moisés, del que el Padre va a sacar un nuevo y gran pueblo (Ex 32,10), formado por los redimidos y salvados gracias a la intercesión y los ruegos de Jesús por nosotros: «Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo» (Ex 32,12b). Y el Padre escucha la oración del Hijo y «multiplica su descendencia como las estrellas del cielo» (Ex 32,13).
Cuando Cristo testifica de sí mismo como nuestro Salvador, hay multitudes que Le siguen y Le aceptan y forman en torno suyo la constelación innumerable de los santos y redimidos por el amor y la sangre de Jesús. Es el testimonio de los hombres y mujeres que entregaron su vida a Cristo como su Dios y Redentor.
Señor Jesús: «acuérdate de nosotros por amor a tu pueblo» (Sl 106,4). Que «no nos olvidemos de Ti, Dios salvador nuestro» (Sl 106,21) ni de las maravillas y portentos que realizaste para salvarnos (Sl 106,22). Si creímos en Moisés, más hemos de creer en Ti (Jn 5,46), que como nuevo Moisés nos sacaste de la esclavitud de Egipto y del pecado para ser libres en Ti.
A Ti, Señor, Te aceptamos. «Queremos ir a Ti para tener vida» (Jn 5,40) divina e interminable. Creemos en tus obras maravillosas, que dan testimonio de Ti (Jn 5,36) y de que el Padre Te ha enviado. Tú nos das el testimonio de tu grandeza y de tu divinidad, y nosotros creemos en Ti y en tus palabras y obras de vida eterna. Amén.
«Pedid hoy por la conversión de los que no aceptan mi testimonio ni mi vida ni el testimonio del Padre que me envió. Corren un grave riesgo. La Escritura Santa da testimonio de Mí (Jn 5,39), pero no la leen ni la escuchan. Sólo escuchan los mensajes de la carne y del mundo corrompido y materialista. Ignoran mis mensajes de vida y de verdad. Llorad por ellos ante mi Padre para que se conviertan».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.