Sábado 17 de marzo

17.03.18

Sábado 4ª Semana de Cuaresma

ES DE VERDAD EL PROFETA

Jesús «es de verdad el Profeta» (Jn 7,40), que esperaba Israel y deseaban los hombres. Él trae un mensaje de salvación real y de divinización cumplida, que ningún falso profeta podrá atestiguar o defender con, verosimilitud: «Jamás ha hablado nadie así» (Jn 7,46), cumpliendo lo que ofrece. Él es también el Mesías (Jn 7,419), el Ungido por el Espíritu de Dios, que nos lo da a beber de su costado a todos los que creemos en Él (Jn 7,39). Cristo no embauca (Jn 7,47); cumple lo que promete. Él nos da su misma vida y nos diviniza. Ningún otro profeta o pretendido Mesías nos puede dar con verdad algo parecido.

Los verdaderos profetas son discutidos y rechazados. Jeremías es amenazado de muerte. Cristo va «como manso cordero llevado al matadero» (Jr 11,19) para entregar su vida a fin de que nosotros tengamos vida eterna; Él se somete por amor nuestro a la muerte para destruir nuestra muerte y nuestro pecado. ¡Nadie nos ama como Él!

Te aceptamos, oh Cristo, como Sumo Sacerdote y víctima, inmolado por nuestra salvación. Te reconocemos como el único Mesías y Rey verdadero, ungido con el óleo de la divinidad y de la alegría. Te aceptamos como el supremo Profeta, que tienes palabras de vida eterna, que nos instruyes y nos desvelas tus planes salvadores y las maquinaciones destructivas de doctrinas y falsarios que Te niegan y te combaten. Pero Tú, Señor, «sondeas las entrañas y el corazón» (Jr 11,20; Sl 7,10) y nada queda oculto a tus ojos.

Fortalece nuestra fe en Ti. Danos tus mensajes proféticos de verdad que nos llevan a la Vida y a la conversión del corazón. Habla, Señor, que tus siervos queremos escucharte (1 S 3,10). Haznos profetas en tu Iglesia, inflamados por la pasión de tu verdad y de tu nombre. Aplasta con la fuerza de tu Palabra y el amor de tu Corazón a la oposición hábil de maestros de la muerte, que rechazan tu verdad y la debilitan con argucias humanas. Ellos dicen: «Estudia y verás que de Galilea no salen profetas» (Jn 7,52). Pero engañan al ocultar que vienes de Belén, el pueblo de David (Jn 7,42), y del seno de Dios. ¡Líbranos de la mentira, Señor!

«Los hombres corren, ayer y hoy, tras doctrinas esotéricas y los falsos profetas de secretos orientales y gnósticos. Olvidan que Yo soy la verdadera fuente de la Verdad y de la Vida. Volveos a mis Palabras de eternidad. No busquéis otros profetas y maestros fuera de Mí, Luz y Salvación del mundo. No hay otro que os salve fuera de Mí».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B  –  Ceferino Santos S.J.