Miércoles de la 9ª Semana
VIDA Y RESURRECCIÓN NUESTRA
Hay una gran «promesa de vida» y de resurrección en Cristo Jesús (2 Tm 1 1). El mismo Jesús «ha destruido la muerte y ha sacado a la luz la Vida inmortal» (2 Tm 1,10). Él es la Vida (Jn 14,6); en Él mora la vida (Jn 1,4) y dispone de la vida de cada uno (Jn 5,26) y quiere comunicarnos vida en abundancia (Jn 10,10) y vida divina sin fin.
Resulta irónico que los saduceos, que no creen en la resurrección de los muertos, vayan a persuadir a Cristo, que es resurrección y vida eterna, de que nada de esto existe. Como Cristo les dice, «no entienden nada de la Escritura ni del poder de Dios» (Mc 12,24). No saben que Dios es un Dios de vivos y no de muertos (Mc 12,27) y que es el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, que siguen vivos para Él. Hay una vida inacabable y definitiva, que es como la de los ángeles del cielo (Mc 12,25), que no se dedican a la procreación, y que es como la de Jesús con participación de su pureza y de su santidad.
En Junio, mes dedicado al Corazón de Jesús, recordamos en sus Letanías aquella invocación: «Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra: Ten piedad de nosotros».
Proclamamos la victoria de Cristo en la resurrección de María, ascendida al cielo, y en su vida gloriosa con Jesús y con el Padre. Creemos en ese destino triunfante de vida y resurrección con Cristo, que Dios tiene preparado para los que Le aman.
¡Gracias, Jesús, por «la vida santa, a que nos llamas, no por nuestros méritos» (2 Tm 1,9), sino porque el Padre, desde tiempo inmemorial, dispuso darnos gracia y vida inmortal por tu medio, oh Jesús! Creo que Tú eres la resurrección y la vida y con esta esperanza cerraré mis ojos a este mundo, junto a Ti, mi Salvador. Amén.
«Yo soy la vida. Vivid unidos a Mí para que recibáis vida abundante. Permaneced injertados en Mí, que soy la vid verdadera, por medio de la oración, de los sacramentos y del amor. Sin oración diaria y constante, ¿cómo queréis que os comunique mi vida? Comed y bebed cada día la vida eterna escondida en mi cuerpo y sangre eucarísticos».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.