Viernes de la 24ª Semana
COMUNIDADES FRATERNAS
La comunidad de Cristo con sus apóstoles se contentaba también con poco. Les ayudaban unas santas mujeres, que Jesús antes había curado de malos espíritus y enfermedades (Lc 8,2). Son una comunidad sana y curada para un servicio de amor agradecido a Cristo: «Susana y otras muchas le ayudaban con sus bienes» (Lc 18,3). El hermano que ayuda a su hermano es como una ciudad fuerte. Cristo busca comunidades eclesiales fuertes y sanas.
La comunidad de Cristo es comunión de vida eterna. «¡Cristo ha resucitado de entre los muertos, el primero de todos!» (1 Co 15,20). Cristo nos llama a ser comunidad de vida eterna con Él, que es el primero en todo. Luego, seremos comunidad de resucitaos con Cristo. Él todo lo hace nuevo. Va haciéndonos poco a poco grupos y comunidades renovadas con la acción de su Santo Espíritu. Somos comunidades gozosas en la esperanza y alegres por el ejercicio fiel de las virtudes cristianas.
Señor Jesús: queremos hacer comunidad fraterna Contigo, con tus apóstoles y con las piadosas mujeres que Te siguen. Vive Tú entre nosotros, que nos reunimos en tu nombre. Amén.
«Sois mi comunidad y mi pueblo. Aún tengo que purificados y uniros más íntimamente a Mí y entre vosotros. Os dividís por pequeñeces; discutís en vez de dialogar más, creer y amar más. Hablad más de Mí y menos de vuestras diferencias y pecados. No imitéis al pródigo alejado ni al hermano mayor, resentido y rencoroso. Yo os hago uno en Mí y en mi Padre».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.