Domingo 25 del T.O.
LA VERDADERA SABIDURÍA DE DIOS
La sabiduría de Dios nos lleva por Caminos diferentes a los de la sabiduría del mundo. La sabiduría divina es «amante de la paz, comprensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante y sincera» (St 3,17). Es un saber perfecto, simbolizado en esas siete cualidades, número de perfección.
La sabiduría de Cristo busca el servicio de todos y el último lugar (Mc 9,39).
La ciencia de Cristo no busca el poder y la fama, sino la pequeñez de los niños, de los indefensos y de los humillados: «El que acoge a un niño como éste, me acoge a Mí» (Mc 9,37).
La sabiduría del mundo ensalza a los poderosos, a los famosos y a los ricos, y desprecia a los Justos y los persigue (Sb 2,19); a éstos los maltrata y los lleva a una muerte ignominiosa (Sb 2,20; Mc 9,31). El mundo cree que este proceder es astuto, sabio y acertado para triunfar; pero Cristo conoce que ésta es una falsa sabiduría equivocada.
La verdadera sabiduría sabe acoger al pequeño; en el pequeño acepta a Cristo y el que acoge a Cristo «acoge al que Le ha enviado» (Mc 9,37), es decir, acoge y acepta en su vida al Padre de Jesús, con su plenitud. Esta sí que es sabiduría verdadera: acoger y abrazar al Padre Dios. Esta sí que es plenitud: recibir en uno la plenitud de Dios.
Señor Jesús: queremos acoger a los pequeños y a los perseguidos, pues queremos poseerte a Ti, sabiduría verdadera. Deseamos recibir a tu Padre en nosotros, y humildemente Le pedimos que Él nos acoja a nosotros para siempre en su morada celestial. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.