Martes 8 de octubre

8.10.24

Martes de la 27ª Semana

OBEDECIENDO A DIOS

Para obedecer a Dios, hay que escuchar su voz, conocer su querer y hacer su voluntad. María, hermana de Lázaro, sentada a los pies del Señor (Lc 10,39), aprende Jesús su palabra y el querer del Padre. Marta está haciendo cosas buenas, pero no hace lo que es más necesario: escuchar a Jesús y a sus palabras de paz. Gasta su tiempo en cosas secundarias: hacer su propia voluntad, impacientarse con su hermana María que no la ayuda a preparar muchos platos apetitosos, mientras Cristo le dice que uno solo es bastante (Lc 10,42).

San Pablo aprendió a escuchar la Palabra de Dios, como lo único necesario, y, cuando Dios le llama de perseguidor a apóstol, da un cambio radical y se consagra a la obediencia de Dios y «a la predicación de la fe que antes intentaba destruir» (Ga 1,23).

¡Gracias, Señor, por todos los que Te escuchan y obedecen tus palabras de vida eterna! ¡Gracias por los que reciben tu palabra profética y la anuncian! ¡Gracias por todos los que a tus pies, oh Jesús, se hacen discípulos tuyos y aprenden las enseñanzas de vida que Tú quieres transmitirnos!

¡Palabra de vida recibida: transfórmanos! ¡Palabra de vida saboreada, ilumínanos! ¡Palabra de vida obedecida y realizada: fortalécenos, cámbianos a tu imagen, haznos vivir de tu Palabra, Señor de la vida verdadera!

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.