Sábado de la 29ª Semana
DIO DONES A LOS HOMBRES
El don fundamental que Dios nos ha dado es su mismo Hijo, Cristo. Luego, a cada uno «se le da la gracia según la medida del don de Cristo» (Ef 4,7). Dios «dio dones a los hombres» (Ef 4,8) de todo tipo. Jesús quiere darnos el don de la conversión para que no perezcamos y tengamos vida: «Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera» (Lc 13,5) que aquellos dieciocho aplastados por el derrumbamiento de la torre de Siloé (Lc 13,4). No es lo mismo el final del que perece convertido a Dios que el del que muere sin convertirse.
Dios nos da la unión con Cristo, que nos libra de la ley del pecado y de la muerte (Rm 8,2). Gracias a que Cristo está con nosotros, el espíritu vive por la justicia (Rm 8,10). Con el crecimiento espiritual aumentan y maduran en nosotros las virtudes y los frutos del Espíritu Santo.
Entonces dejamos de ser la higuera estéril, que no da fruto (Lc 13,7) y comenzamos producir frutos maduros en el Señor. Dejamos de ser niños inmaduros para participar de la madurez de Dios y de la vida en el Espíritu. Recibimos al Espíritu Santo como don excelentísimo, que habita en nosotros (Rm 8,9), nos dirige (Rm 8,5) y nos vivifica en nuestros cuerpos mortales (Rm 8,11).
Señor Jesús: Te damos gracias por los dones abundantísimos que nos regalas en tu Iglesia: tu persona, tu Espíritu, la conversión, la fe, las virtudes y los frutos del Espíritu, y los diversos ministerios eclesiales. ¡Gracias por el derroche de tus gracias, que nos introducen en la vida del Espíritu!
«Recibo con gozo vuestra acción de gracias. Utilizad con humildad los dones de mi Espíritu para la edificación de mi Iglesia. Adorad con reverencia a mi Padre y vuestro Padre, la fuente de todos los dones. Adorad a mi Espíritu que os transforma y santifica. Llenaos de Mí, que soy don infinito y oblación perfecta y eterna por vosotros. Yo seré vuestra Vida».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.