Sábado 3ª Semana
VENIDO EN CARNE
Por la fe en Cristo, el Profeta del Altísimo, recibimos el mensaje profético de Dios, que nos salva, nos corrige y nos perdona.
Por la fe en Cristo alcanzamos seguridad de lo que esperamos y prueba de lo que aún no vemos (Hb 11,1) y caminamos seguros. Por la fe en Cristo Jesús, venido en carne, podemos cruzar, sin hundirnos, las olas embravecidas de las dificultades y de los peligros (Mc 4,39). En la santa humanidad de Jesús destella su Divinidad, y hasta el viento y el mar le obedecen (Mc 4,40). El poderío divino de Cristo se ejerce en él a través de su voz humana y de su mandato, humano y divino a la vez: «Silencio, cállate» (Mc 4,39), tú, viento tempestuoso. Por la fe en Cristo, podemos reconocer el poder y la autoridad de Dios.
¡Qué razón tenía Santa Teresa de Jesús cuando decía que se acercaba a Dios más fácilmente a través de la santa humanidad de Jesús! En Cristo se revelan los misterios de Dios. Por Cristo Redentor se construye esa maravillosa ciudad permanente para los hombres salvados al término de su prueba terrenal.
Danos, Señor, sabiduría de lo alto para comprender un poco del misterio de la salvación en Cristo por la fe. Danos intuición afectivo-volitiva en el Espíritu como a Santa Teresa y a San Buenaventura. Concédenos intuición intelectual ungida y dones de ciencia y sabiduría, como a Santo Tomás de Aquino, para profundizar en los misterios de Dios. Ilumínanos, Señor, por intercesión de Santo Tomás, doctor de la Iglesia, para que aumente nuestra fe y el número de maestros espirituales, que Te anuncien a Ti, nuestro Salvador y nuestro Dios, venido en carne. Amén.
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.