Martes 4ª Semana
CORRAMOS EN LA CARRERA QUE NOS TOCA
Solamente los que hayan sido fortalecidos con el poder de Dios y su Santo Espíritu podrán correr con fidelidad por el camino de Dios: «Caminarán y no se cansarán; correrán, no se fatigarán. Nuevas fuerzas tendrán los que esperan en Jesús».
Sólo con la fuerza del Espíritu podremos vencer a nuestros poderosos enemigos. Sólo con Dios avanzamos victoriosos.
La victoria de Jesús no es ruina para nosotros; es salvación. Cuando Jesús vence a la enfermedad continuada de una mujer con flujos de sangre desde hacía doce años (Mc 5,25), la mujer queda instantáneamente curada y oye que Cristo le dice, confortándola: «Vete en paz y con salud» (Mc 5,34). Jesús nos cura para que caminemos con salud para su servicio: Vete y camina en paz.
Cuando Cristo vence a la muerte en la niña fallecida del evangelio de hoy y la resucita, ésta se levantó y «echó a andar» (Mc 5,42). Dios nos resucita a la vida desde la muerte del pecado, para que seamos miembros activos en su Cuerpo y en su Iglesia y nos echemos a andar. Cuando Cristo nos «quita el pecado que nos ata, es para que corramos la carrera que nos toca, sin retiramos» (Hb 12,1), «fijos los ojos en el que inicia y completa nuestra fe: en Jesús» (Hb 12,2).
Él es a la vez el camino y el término de nuestro caminar.
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.