Miércoles 5 de febrero

5.02.25

Miércoles 4ª Semana

LAS REBELDÍAS CONTRA LA GRACIA

La Carta a los Hebreos nos exhorta: «Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios» (Hb 12,15), sin esa presencia activa y santificadora del amor divino y su providencia bienhechora sobre nosotros.

El hombre, desde sus raíces amargas, puede fructificar fácilmente en rebeldías y en oposiciones a la gracia de Dios. Unas veces, no queremos aceptar una presencia de Dios en debilidad, en carne humana y pasible, en pobreza de prodigios, y podemos terminar rechazando la misma persona divina de Jesús y su salvación, como hicieron sus conciudadanos de Nazaret. Aquel Cristo les parecía demasiado humano y ligado a humildes familiares, que ellos conocían (Mc 6,3). No aceptaron el misterio de que Dios salvase desde dentro a nuestra carne, haciéndose uno de nosotros. Los hombres de Nazaret no se fiaban de este Jesús y, al rechazarlo, rechazaban la gracia oculta de la persona divina de Cristo.

Por tanto, no debemos rechazar nunca el castigo paternal de Dios (Hb 12,5), porque después de pasar por él, produce como fruto una vida honrada y en paz (Hb 12,11). Dios conoce inmensamente mejor que nosotros cuáles son los caminos de gracia que trasforma nuestro ser y nuestros corazones.

¿Por qué, pues, Señor, nos cerramos a las gracias purificadoras y nos resistimos a tu acción amorosa sobre nosotros? En Ti están «la sabiduría y los milagros de tus manos» (Mc 6,2). Danos fe en Ti y en tu actividad misericordiosa con nosotros. Concédenos la gracia de «la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor» (Hb 12,14). Finalmente, elimina nuestras resistencias a tus gracias, para que no nos quedemos sin ellas por culpa de nuestra voluntad humana, indócil y rebelde.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.