Domingo 16 de febrero

16.02.25

Domingo 6ª Semana

¡BENDITO QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR!

Es bendito el que pone en el Señor su confianza (Jr 17,7). Sus raíces arraigan en Dios y está firme. A su tiempo no dejará de dar frutos buenos (Jr 17,8) maduros de bendiciones y de vida. En cambio, el que confía en el hombre y en la carne perecedera y aparta su corazón del Señor (Jr 17,5), es maldito como cardo en la tierra reseca. Quien busca la felicidad de la riqueza, el gozo y la fama de los mundanos (Lc 6,24-26) y se olvida de Dios, merece ayes y lamentos inacabables. Son los que se apoyan en cañas quebradizas y acaban mal (SI 1,6).

Dios es el que perdura para siempre y no puede fallar; si nos apoyamos en Él, nunca nos abandonará.

Es bendito aquél que confía en su Señor y Dios más que en ninguna otra cosa o persona.

¡Bendito es el que confía en Jesús, el Resucitado, porque él también vencerá a la muerte y resucitará con Cristo (1 Co 15,20)!

¡Bendito es el que tiene en el Señor su máximo tesoro y su única riqueza (Lc 6,20)!

¡Bendito el que puso en el Señor su gozo, porque cesarán sus lágrimas y será consolado!

¡Bendito el que sacia su hambre en el Señor, porque quedará saciado en la plenitud de Dios (Lc 6,21)!

¡Bendito el que no busca la aprobación y el aplauso de los hombres y espera el refrendo definitivo y misericordioso del justo Juez!

¡Bendito el perseguido por vivir conforme al Evangelio y anunciarlo en medio de un mundo hostil!

¡Grande será su recompensa en el cielo! (Lc 6,22)

Tú, mi Dios, eres mi recompensa grande en demasía. Me llenas de bendiciones a mí y a los que juntos Te buscamos en la fe y en el amor. Contigo llegaremos a la felicidad plena y a la visión en plenitud de tu gloria.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.