Domingo 6ª Semana
¡BENDITO QUIEN CONFÍA EN EL SEÑOR!
Es bendito el que pone en el Señor su confianza (Jr 17,7). Sus raíces arraigan en Dios y está firme. A su tiempo no dejará de dar frutos buenos (Jr 17,8) maduros de bendiciones y de vida. En cambio, el que confía en el hombre y en la carne perecedera y aparta su corazón del Señor (Jr 17,5), es maldito como cardo en la tierra reseca. Quien busca la felicidad de la riqueza, el gozo y la fama de los mundanos (Lc 6,24-26) y se olvida de Dios, merece ayes y lamentos inacabables. Son los que se apoyan en cañas quebradizas y acaban mal (SI 1,6).
Dios es el que perdura para siempre y no puede fallar; si nos apoyamos en Él, nunca nos abandonará.
Es bendito aquél que confía en su Señor y Dios más que en ninguna otra cosa o persona.
¡Bendito es el que confía en Jesús, el Resucitado, porque él también vencerá a la muerte y resucitará con Cristo (1 Co 15,20)!
¡Bendito es el que tiene en el Señor su máximo tesoro y su única riqueza (Lc 6,20)!
¡Bendito el que puso en el Señor su gozo, porque cesarán sus lágrimas y será consolado!
¡Bendito el que sacia su hambre en el Señor, porque quedará saciado en la plenitud de Dios (Lc 6,21)!
¡Bendito el que no busca la aprobación y el aplauso de los hombres y espera el refrendo definitivo y misericordioso del justo Juez!
¡Bendito el perseguido por vivir conforme al Evangelio y anunciarlo en medio de un mundo hostil!
¡Grande será su recompensa en el cielo! (Lc 6,22)
Tú, mi Dios, eres mi recompensa grande en demasía. Me llenas de bendiciones a mí y a los que juntos Te buscamos en la fe y en el amor. Contigo llegaremos a la felicidad plena y a la visión en plenitud de tu gloria.
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.