Os compartimos las enseñanzas impartidas por el padre Fidel Oñoro en el marco del Retiro Nacional de Sacerdotes de la Renovación Carismática Católica en España (RNS´15), celebrado en Pozuelo de Alarcón, en este pasado mes de julio, y dos testimonios de sacerdotes que estuvieron allí.
Seguro que os son de provecho y llenan vuestra alma y corazón del gozo de la salvación.
¡¡Dios os siga bendiciendo!!
Ver «Ejercicios Espirituales» en YouTube – Damos gracias al padre Julián Alberto Florez por su trabajo y por compartirlo.
Consanguineidad espiritual
Del 5 al 10 de julio cuarenta y nueve sacerdotes nos reunimos en la Casa Cristo Rey, en el retiro anual que la Renovación Carismática ofrece para sacerdotes. Dirigió el retiro el padre Fidel Oñoro, eudista, especialista en Sagrada Escritura. Comenzamos cada jornada a la 8.30 con oración de Laudes, acompañados por el ministerio de música intercalando antífonas cantadas entre los salmos. A las 10 comenzaba la primera charla, que duraba alrededor de hora y media. A las 12.30 celebrábamos la eucaristía. 4 de la tarde, oración de alabanza. Sobre las cinco de la tarde segunda charla. A las 7.30 adoración con el Santísimo expuesto, y por la noche nos reuníamos en grupos comentando lo vivido durante el día. Hubo una noche en la que se oró por la efusión del Espíritu.
Quedamos todos gratamente sorprendidos por la profundidad de las exposiciones del padre Fidel Oñoro en las que tomando diferentes salmos (23, 51, 139, 150…) los iba analizando versículo por versículo sugiriendo ecos y resonancias con clara repercusión sobre nuestras vidas. Descubriéndonos riquezas insospechadas escondidas en ellos. Despertar la conciencia y el corazón a esa Inmenso Amor con el que somos amados por Dios, a ese amor que permanece siempre a nuestro lado, que nunca nos abandona. Sacerdote con sabiduría de Dios, nos transmitía humildad, bondad y paz. Se mostró cercano y acogedor con todos.
Yo destacaría la sed de Dios en mis hermanos sacerdotes, la necesidad de un encuentro profundo con El, con su Misterio. No nos sacian discursos ni bellas palabras, sentimos una necesidad más honda y profunda, una necesidad más íntima de El, de Su Fuego, de Su Amor, que nos queme, nos abrase, nos lave, nos purifique, nos haga nuevos. Era palpable esa sed en la intensidad de la alabanza.
Solo Dios basta.
Estos retiros favorecen la fraternidad sacerdotal, creándose una especie de consanguineidad espiritual entre nosotros, las barreras, los muros van cayendo, y sientes a tu hermano sacerdote como parte de ti. Oramos juntos, alabamos juntos, compartimos experiencias. Nos confesamos unos con otros. Manifestamos nuestra debilidad al hermano sacerdote, esto nos hace vernos necesitados unos de otros. Es obra, gracia del Espíritu Santo.
Rezamos y alabamos con toda el alma acompañados por un ministerio de música, Rey de Reyes de Guadalajara, (cuatro de sus miembros son los dos matrimonios que forman el Ministerio nacional de sacerdotes) magnífico, sublime que nos acercaba a Dios.
Ver a sacerdotes mayores con las manos levantadas largo tiempo, mientras un canto intenso y fuerte ahogaba toda posible inquietud y angustia en nuestras almas, te dice que Dios es, que El existe, que El nos ama.
Acercarte a recibir la efusión del Espíritu, arrodillado, tres hermanos sacerdotes orando sobre ti, uno de ellos posaba la mano en tu pecho, sentir un Poder y una Presencia descender sobre ti, y aun en contra de tu voluntad, caer al suelo.
Y percibir que las palabras de Jeremias 20,9 no son mentira, que ese Fuego en tus huesos, en tus entrañas, que no puedes apagar y se extiende en oración es verdad.
Es un Poder, es Fuerza de Dios que los sacerdotes necesitamos para que nuestra palabra ungida traspase y toque los corazones. Es un Poder para sentir a Cristo cerca, a Cristo con nosotros. Si Tú sabes que el Señor está siempre contigo y nunca te abandona, y tienes por gracia experiencia sensible de ellos, todo se relativiza, ningún disgusto o contrariedad pueden hundirte, porque sabes que el Señor guarda tu vida. Estamos labrados en fragilidad, con nuestras solas fuerzas el mundo nos seduce y arrastra.
Es el mismo Espíritu de Cristo que nos da el sentir, el pensar, los valores, las actitudes profundas de Cristo. Nos une en intimidad profunda al Señor.
Decia Karl Rahner: “el cristiano del siglo XXI será un místico, o no será nada”. O hemos tocado alguna vez con los brazos de nuestra alma al Dios vivo y verdadero, o nos hemos sentidos alguna vez abrazados, perdonados, infinitamente amados por El, o no seremos nada.
Le buscamos, le necesitamos, le suplicamos nos muestre Su Rostro, a través de la oración y de la alabanza, que su Nube de Gloria nos envuelva, sintiéndonos, sabiéndonos hijos entrañados en El, muy amados. Amén.
Javier Zubiaurre, sacerdote de la diócesis de Vitoria
“…Y habitaré en la Casa del Señor, para siempre…”
Queridos herm
anos de la Renovación; cuando uno entra de Ejercicios, siempre lo hace, acudiendo al Señor, con el ansia de organizar cosas en su vida espiritual, ministerial, o pastoral; y también uno desea dejar cosas, abandonar pecados, y sobre todo, hacer buenos propósitos para el próximo año.
Así, me acercaba yo al Señor, este año, con el ansia también de descansar, y poner mi corazón en la paz y el amor del Señor. Y desde luego, todo esto con la mejor intención de mi corazón.
Pero una vez más el Señor ha optado por la sorpresa y la novedad, y sin despreciar todas estas buenas intenciones, Él quería regalarme algo muy especial que yo necesitaba mucho, pero de lo que yo no era totalmente consciente.
El primer regalo que el Señor me ha hecho es sentir este año, a los hermanos sacerdotes de la Renovación, como nunca lo había sentido, con un inmenso cariño y un amor fraterno muy especial. Nunca había sentido con tanta fuerza, su oración en la intercesión, en la Efusión y en el compartir, y sobre todo en la Alabanza, que en muchos momentos hizo temblar hasta el lugar donde estábamos en oración.
Pero todo estaba por empezar, y desde luego, el Señor como hace siempre, se desbordó en gracia, y fue también a través de las Enseñanzas del P. Fidel Oñoro (Dios le bendiga) cuando a través de los Salmos de la Sagrada Escritura, nos ha hecho gozar y gustar “a modo de embriaguez espiritual” de la dulzura y el amor del Señor a su pueblo y a sus pastores. Sobre todo, el Salmo 23 “El Señor es mi Pastor, nada me falta” fue la Palabra que a todos nos cautivó y nos envolvió en la ternura de Dios, y en sus divina caricias de misericordia por nosotros.
Una Palabra abundante, rica, nutritiva, que nos iba llenando el corazón y la vida, y que iba poniendo en cada uno de los sacerdotes, sentimientos de gratitud y acción de gracias al Pastor que ha cuidado siempre de nuestras vidas. Y nosotros, poco a poco, como ovejas que sestean y rumian, junto a la sombra del Pastor, hemos ido digiriendo su amor esponsal.
“El Señor es mi Pastor, y nada me falta”.
Ahora lo tengo todo.
Mi vida está llena, colmada, satisfecha.
Tú estas siempre conmigo…
Nadie tenía que enseñarme todo esto, yo lo sabía…es el fundamento de mi Ministerio Sacerdotal…pero hasta ahora no lo había gustado y sentido a modo casi humano y experiencial. Y así, el Señor me ha llenado estos días de un gozo especial y de una alegría desbordante, haciéndome sentir a través de la Alabanza, y de las distintas Celebraciones, en la Adoración…como Él me ama, con ternura y con poder.
Así lo he sentido sobre todo en la Adoración, cuando Él, el rey de mi vida, se acercaba hasta mí, y permanecía junto a mí, en momentos de extrema consolación y gozo, y así lo sentía hablándome con infinita misericordia: “Siempre estoy contigo, soy tu pastor, soy el rey de tu vida…”
Cuantas gracias le doy al Señor, por haberme hecho experimentar tanto amor, y de forma tan palpable. Todos los momentos de dificultad, las asperezas de la vida ministerial, mis pecados, y el sufrimiento de mi historia personal, se desvanecían, en ese instante y todo se impregnaba de su amor.
El Padre Fidel nos dividió en equipos (de unos siete sacerdotes cada uno) para distintos momentos de oración, de intercesión, de compartir experiencias, y la Palabra, y ahí es donde el Señor desbordó en sobremanera todo lo que ya había regalado.
Ahora Señor, sólo te pido poder vivir este año desde el gozo, la alabanza y la Acción de gracias que Tú me has regalado. Amén.
¡Gloria al Señor!
P. Miguel José Cano (asesor Jaén)