victor gregorio
EQUIPO NACIONAL

José David Peñaranda Frontera

En la RCCE desde

Grupo de oración

Lugar de residencia

Edad

1990

Nueva Jerusalén

Valencia

54 años

El Señor tiene una forma única y personal de revelarse a cada uno de nosotros, en mi caso utilizó “un lazo” muy común para un joven como lo era yo en 1990. Había una chica que me gustaba mucho y que asistía a unas reuniones de oración, y si quería conocerla más debía participar de aquellas reuniones, y eso hice. Este motivo tan humano me llevó a conocer al Señor en aquellas reuniones (esas oraciones se convirtieron más tarde en mi Grupo de Oración de la RCCE). Como si de un amanecer se tratara mi amor por el Señor, por su Palabra, por la vida sacramental y el descubrimiento de la vida comunitaria comenzó a crecer cada vez más y a llenar mi vida de tal manera que ninguna otra cosa la ha llenado igual jamás. Formar parte de esta familia de la Renovación Carismática es uno de los regalos más grandes que el Señor me ha hecho. Poder compartir la fe y la manera de caminar dentro de la Iglesia con hermanos de toda España es una auténtica bendición. Cada retiro, asamblea, seminario, son momentos de mucha bendición para mi vida, como dice la palabra: todo el que deja sus cosas por Él “recibe cien veces más” y así es. He sido testigo muchas veces de las maravillas que Dios hace en la vida de las personas a las que sirves, y como eso también me ha edificado a mí. Verdaderamente hay más alegría en dar que en recibir.

El reto que supone servir en el ESN

Mi servicio en la Iglesia ha sido siempre, principalmente, desde mi Grupo de Oración de la RCCE. Ahora, el Señor me ha llamado a servir a los hermanos desde el Equipo Nacional de Servidores y, sinceramente, me siento bastante pequeño y pobre para una misión tan grande, pero sé que la obra es del Señor, y Él, que nos ha llamado a servir en su viña, nos iluminará con su Espíritu para saber qué hacer en cada momento para el bien de los hermanos.

Rezo para que en este tiempo todos los Grupos de Oración sean verdaderas comunidades de fe donde todos los que asistan puedan encontrarse con el amor del Señor y con hermanos con los que caminar en la vida en el Espíritu. También rezo para que el Señor aumente la unidad y comunión entre todos los que formamos la RCCE para servir mejor a la Iglesia en su misión evangelizadora y ser signo del amor de Dios en el mundo.