Viernes 3ª Semana de Pascua
PABLO TRANSFORMADO
Dios quiere trasformar al hombre y renovarlo con el poder de su gracia y de su acción en imagen viva de Jesús. Dios nos ofrece múltiples medios para esta transformación a lo divino.
Si comemos la carne y bebemos la sangre de Jesús, habitaremos en Cristo y Cristo en nosotros Jn 6,56). La Eucaristía es el sacramento maravilloso para vivir nuestra transformación en Cristo.
Otras veces, la revelación de la luz y de la verdad de Cristo nos transforma. La iluminación de Dios revela en Saulo de Tarso a Cristo, al Ungido de Dios, al que Saulo perseguía (Hch 9,3-5). Su posterior bautismo prosigue la iluminación interior en Pablo, que recupera la visión exterior perdida (Hch 9,17).
El Espíritu de Dios, recibido en el bautismo, le convierte, a imitación de Cristo, en evangelizador, primero de los judíos y luego de los gentiles. Cristo pasa a ser en San Pablo, de enemigo aborrecido a su amor imborrable y su vida íntima y gozosa.
Oh Jesús: transfórmanos en Ti; cámbianos como cambiaste a Pablo en tus amigos y servidores fieles. Comeremos tu pan y Tú vivirás en nosotros y nosotros estaremos en Ti, seremos tuyos y nos harás un Tú mismo. Padre Santo: Que tu iluminación cambie nuestros ojos en los ojos de Jesús; que tu bautismo transforme nuestras vidas en vida de Jesús. Y que tu Espíritu nos haga palabra viva y testigos eficaces de Jesús vivo y resucitado.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C (Ceferino Santos S.J.)