¿Quién soy realmente?
Hay preguntas que habitan el corazón de todo joven:
¿Quién soy realmente?
¿Para qué estoy en el mundo?
¿Qué espera Dios de mí?
¿Cómo puedo vivir una vida que merezca la pena?
En medio del ruido, las prisas y las infinitas posibilidades que se nos presentan, existe una voz que sigue llamando con delicadeza al corazón de cada persona. Es la voz de Dios, que nos conoce por nuestro nombre, que nos ama tal como somos y que nos invita a descubrir la belleza y la grandeza de nuestra propia vocación.
La santidad no es un ideal lejano reservado para unos pocos elegidos. Es la llamada más profunda de todo ser humano: vivir en amistad con Dios, dejarse transformar por su amor y convertir la propia vida en un regalo para los demás. Es descubrir que hemos sido creados con un propósito, que nuestra existencia tiene un sentido eterno y que cada uno de nosotros ocupa un lugar único e irrepetible en el plan de Dios.
