Domingo 25 de junio

25.06.23

25 de Junio

Domingo 12º de T.O.

MENSAJES DE ALIENTO

Tenemos que aprender a repensar la Palabra de Dios en la Biblia como un mensaje personal suyo de aliento seguro y continuado para cada hombre en cada circunstancia de su vida. La existencia humana está rodeada de pruebas y de catástrofes, de desdichas y enfermedades, de ataques de los hombres y de los demonios. Pero cada día nos llega la Palabra de Dios como una voz poderosa de aliento y de esperanza.

El profeta Jeremías está perseguido, criticado y rodeado de asechanzas e intrigas, pero el Señor le dice: «Tu Señor está contigo como fiero soldado» (Jr 20,11). No estás solo; el Señor te ayuda: «Él libró al pobre del poder de los malvados» (Jr 20,13). ¿Por qué el Señor no va a librarte a ti si esperas y confías en Él? «Señor, por tu gran compasión vuélvete hacia mí» (Sl 68,17).

El pecado ha entrado en el mundo (Rm 5,12) con la muerte como castigo; pero aún tenemos en Jesús esperanza: «Gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios han desbordado sobre nosotros» (Rm 5,15). ¿Sentimos realmente esta bendición que nos inunda? ¿Crece en nosotros la ilusión y la esperanza de que Jesucristo es mayor que nuestros males y de que en Él tenemos soluciones eficaces para nuestros problemas insolubles?

Mensaje radical de aliento es el Evangelio. Oigamos sus palabras repetidas en boca de Jesús: «No tengáis miedo; no temáis; no tengáis miedo» (Mt 10,26.28.31). No debemos temer ni a los mismos que matan al cuerpo (Mt 10,28), pero que no pueden matar al alma, porque Jesús está a favor nuestro. Sólo nos pide que nosotros nos pongamos de su parte ante los hombres (Mt 10,32) y estemos comprometidos con Él.

Cuando tengamos experiencia personal de su protección maravillosa y percibamos su mensaje al oído, entonces deberemos anunciarlo desde las azoteas (Mt 10,27), para que los otros lo reciban en un mundo angustiado y sin esperanza.

Señor Jesús: envíanos tus mensajes de aliento y de amor, tu gozoso anuncio de la gracia de la salvación. Danos ánimos, porque no somos menos que los lirios del campo y las aves del cielo, que cuida tu Padre. En Ti, Señor, ponemos toda nuestra confianza. Creemos en tu gran amor por nosotros. Por tantos favores recibidos y por tanta protección continuada, Señor, Te damos gracias.

El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.