Domingo 9 de julio

9.07.23

Domingo 14º del T.O.

UN REINO NUEVO

No se parecen mucho la Iglesia y el Reino de Dios a los estados y a los reinos de la tierra. Éstos tienen sus límites fronterizos bien definidos. El Reino de Dios transciende las limitaciones territoriales; tiene súbditos en todos los países del mundo, y así «se extenderá de mar a mar, y desde el Éufrates a los confines de la tierra» (Za 9,10b). El Reino de Dios llega a todos los pueblos y a todos los hombres y corazones que lo reciban.

El reino de Dios posee rasgos diferentes que los que exhiben los estados políticos. El Reino de Dios es para los sencillos; se presenta con modestia y sencillez y su Rey viene triunfante y sentado humildemente en un pollino (Za 9,9). Es un Reino donde el gozo y la paz abundan y en el que los arcos de guerra y las armas son quebrados y rotos (Za 9,10a).

Se trata de un Reino del Espíritu, donde el poder de la carne y del mundo es rechazado para que abunde el poder y la vida del Espíritu de Dios. En el Reino de Dios no se siguen los criterios de la naturaleza caída y de sus pasiones, sino las normas del Espíritu de Dios, que vive en nosotros (Rm 8,9). Sin el Espíritu de Dios en nuestras vidas, no perteneceríamos a su Reino. Viviendo según el Espíritu y dando muerte a las obras de la carne (Rm 8,13), viviremos con la vida eterna del Espíritu en el Reino de Dios.

El Reino de Dios no se manifiesta con boato y magnificencia. Se muestra a los humildes y sencillos, que están abiertos a la revelación de Dios en Jesús y en sus misterios: Tú «has revelado estas cosas a la gente sencilla» (Mt 11,25b). El Reino de Jesús es un reino para acoger a cansados y afligidos que buscan alivio y descanso para sus males (Mt 11,28). Él se dedica a aliviar nuestros pesos y no a aumentarlos; busca hacernos humildes de corazón y de espíritu, porque Él también lo es.

Venga, Señor, a nosotros el Reino de tu Espíritu Santo. Venga a nosotros tu Reino de bendiciones y de gozo, de justicia y de amor, de vida y de paz. Venga a nosotros tu divina Persona con tu Espíritu de vida. Tú mismo eres tu Reino y nuestro Reino. Tú eres nuestra paz. Amén.

El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.