Miércoles de la 16ª Semana
S. Joaquín y Sta. Ana
LA BENDICIÓN DE MARÍA
En la fiesta de San Joaquín y Santa Ana recordamos la dicha de los que vieron y oyeron (Mt 13,16) la bendición de María en su propio hogar y, después, supieron trasmitirnos el gran don de María y de Jesús a lo largo de las generaciones venideras. «Su esperanza no se acabó, y su herencia de bendiciones pasa de hijos a nietos» (Si/Eclo 44,12). y también nosotros, que por la fe somos hijos espirituales de María y hermanos de Jesús, recibimos parte de su herencia y de sus dones.
Los impíos trasmiten su mal de hijos a nietos y bisnietos (Ex 20,25). Es útil a la oración de sanación del árbol familiar de nuestros antepasados para que sean liberados y purificados y no pase a nosotros la herencia amarga de su pecado. Y le pedimos al Señor que nos dé muchos hombres y mujeres como María, como San Joaquín y Santa Ana, que, a lo largo de las generaciones, trasmitan las bendiciones mesiánicas al pueblo de Dios, a las familias y, a los matrimonios con problemas, a los hijos que se alejan de Dios y a los que a Él se acercan, y a toda nuestra humanidad herida por el pecado y salvada por Jesús.
Señor Jesús, no permitas que venga el maligno a tu campo a quitarnos tus preciosas bendiciones, ni tu palabra, sembrada en nuestro corazón. Concédenos la sabiduría y la experiencia para discernir tus dones, tus carismas y tus gracias. Enséñanos a utilizarlos con amor, con fidelidad y con acierto, como lo hicieron San Joaquín y Santa Ana. Amén.
El Pan de la Palabra dánosle hoy” Ciclo A – Ceferino Santos S.J.