Jueves de la 25ª Semana
OPINIONES EQUIVOCADAS
A los hombres nos gusta opinar de todo y sobre todo; también de las cosas de Dios. Y con frecuencia nos equivocamos. Es triste ante Dios el catálogo de nuestros errores. La gente del tiempo de Jesús opinaba diversamente sobre Él. Unos pensaban que era Juan Bautista resucitado (Lc 9,8), pero se equivocaban. Juan Bautista y Cristo habían vivido en un mismo tiempo, pero Cristo no era Juan ni éste después de muerto volvió a reencarnarse en Cristo.
Otros creían que Cristo era uno de los antiguos profetas que había vuelto a la vida (Lc 9,8b). Pero ¿para qué tenían que volver? ¿Para repetir el mensaje que ya habían dado? No se vuelve tan fácilmente de la muerte… Otros creían que Jesús era Elías que había vuelto de nuevo (Ib.). ¡Todos opinando y equivocándose todos! ¡Qué pobres somos sin la luz y la sabiduría del Espíritu de Dios!
Algunos, a la luz del Evangelio, comprenderán el valor del trabajo y de la cruz: «completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo» (Col 1,24). Pero Cristo vendrá a enseñarnos que la vida no retorna y está abierta hacia las moradas eternas de la Casa del Padre.
Unos con el escriba Ageo nos dirán que es hora de trabajar por Dios y reconstruir casa: «Construid mi Templo para que pueda mostrar mi gloria» (Ag 1,8). Otros, en cambio, dirán: «Todavía no es tiempo de reconstruir el Templo» (Ag 1,2).
Señor y Padre de toda sabiduría: ante Ti nos postramos en adoración reconociendo la altura de tus caminos sobre los nuestros.
Tus juicios están por encima de los juicios de los hombres, y tus juicios son verdaderos.
Y nosotros creemos en Ti, Señor nuestro, aunque no entendamos.
Tú eres la verdad. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.