Miércoles 1 de noviembre

1.11.23

Miércoles de la 30ª Semana

Todos los Santos

DESTINO: LA SANTIDAD

Dios es el esencialmente santo y perfecto. Cristo, el Santo de Dios, es para nosotros el camino y el término de la santidad, que Dios ha querido concedernos bajo la forma de amor perfecto y de unión perfecta con Él.

Dios nos invita a un arduo camino de santidad en la pobreza (Mt 5,3) con Cristo pobre; nos quiere santos en el sufrimiento y en la pena (Mt 5,4-5) con Cristo paciente. No hay santidad sin la presencia espiritual y unitiva con Cristo. Dios nos ofrece la dicha de la santidad por el camino de la lucha por la justicia (Mt 5,6) con Cristo, el justo de Dios. En la misericordia y en la limpieza de corazón nos iremos santificando (Mt 5,7-8), aprendiendo de Cristo, misericordioso y puro. Teniendo en nosotros la paz de Cristo y de los santos de Dios, trabajaremos por la paz entre los hombres (Mt 5,9). En el itinerario de la persecución y de las injurias por Cristo (Mt 5,10-11), nos iremos revistiendo de la santidad del Cristo injuriado, perseguido y acrisolado en el dolor.

En el camino de la santidad, somos hechos verdaderamente «hijos de Dios» (1 Jn 3,2), aunque aún no se ha manifestado lo que son sus santos y sus hijos. Ahora, en medio de la tribulación, podemos «lavar y blanquear» nuestras almas y nuestras vestiduras espirituales en la sangre redentora del Cordero (Ap 7,14) y ser santificados con la justicia de Cristo Jesús.

Entonces, «veremos a Dios tal cual es, hechos puros y santos como puro es Él» (1 Jn 3,2-3); entonces veremos «cuán grande es su recompensa en el cielo» (Mt 5 12) para aquellos que vivieron su vida en Cristo sin desfallecer. Allí, con los bienaventurados gritaremos con voz potente: ¡La salvación y la santidad son de nuestro Dios, que está sentado en el trono y del Cordero! (Ap 7,10)

¡A Él el honor, el poder y la gloria por los siglos! Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.