Viernes 3 de noviembre

3.11.23

Viernes de la 30ª Semana

LA SANTIDAD EN CRISTO

Si crecemos en el amor y en el discernimiento como pide San Pablo para nosotros, iremos llenándonos de la santidad en Cristo Jesús y nos haremos agradables al Padre en el parecido con su Hijo bien amado. La santidad no es un adorno opcional e inútil para el hombre; es absolutamente necesaria para que lleguemos a la plenitud en Dios. Él nos ha destinado a vivir su misma santidad.

Con la santidad de Cristo somos sanados de nuestros males, enfermedades y pecados, como lo fue aquel hidrópico del evangelio de San Lucas (Lc 14,4). Si aceptamos «al Mesías, al que está por encima de todo» (Rm 9,5), entramos en la vida de Jesús y en su camino de santidad. Y desearemos ardientemente el bien y la perfección para nuestros hermanos, alejados de Cristo y de su justicia santificadora, pues también ellos están llamados a la santidad y a la unión con Dios, aunque la rechacen en sus vidas equivocadas.

La santidad de Dios en Cristo es también el término de nuestro caminar humano, como lo fue para Santa María Virgen y para todos los que Cristo salvó y están ya con Él en su gloria.

Entonces veremos «cuán grande es su recompensa en el cielo» (Mt 5 12) para aquellos que vivieron su vida en Cristo sin desfallecer.

¡A Él el honor, el poder y la gloria por los siglos! Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.