Domingo 3 de diciembre

3.12.23

Domingo 1º de Adviento

CON CRISTO Y SIN CRISTO

Adviento en latín significa venida y, en el contexto litúrgico, la Iglesia se refiere a la «venida de Cristo». Cristo tiene que venir a la pobreza espiritual del hombre para remediarla. Cuando Cristo falta, el mundo es un grito desesperado por tantos males y pecados sin sentido. Jesús tiene que venir a dar respuesta a tantos males. Sin Cristo, extraviamos nuestros caminos y se endurece nuestro corazón (Is 63,17), a veces, hasta el odio y hasta el crimen. Nuestras culpas nos apartan de Dios; y para ser salvos, Dios tiene que arrancarlas de nosotros (Is 64,4).

Sin la salvación que nos viene con Cristo, «somos impuros y nuestra justicia es un paño manchado» (Is 64,5), que no vale para justificarnos ante Dios. Sin Cristo, quedamos entregados al poder de nuestras culpas (Is 64,6).

Necesitamos que brille la salvación de Dios en Cristo y que Él nos restaure (Sl 79/80,4). Con Cristo todo cambia, aunque aparentemente nos parezca que todo sigue igual. Con Cristo, recibimos la gracia del Padre y la paz en nuestros corazones (1 Co 1,3-4). Con Cristo somos enriquecidos en todo con dones espirituales, en el hablar y en el saber, de modo que podamos dar testimonio de la salvación que tenemos en Cristo (1 Co 1,5). Con Cristo participamos de su vida y de su justicia (1 Co 1,9) y, por tanto, tenemos en nosotros una vida nueva y restaurada.

Necesitamos que Cristo venga a todos los momentos de nuestra existencia: al atardecer y a media noche, al amanecer y al mediodía (Mc 13,35) para que la salvación de Jesús llegue a tantos aspectos negativos de nuestra existencia cotidiana. Y, como Santa María del Adviento, necesitamos estar en vela (Mc 13,35) para que cuando venga el Señor con su compasión de infante en Belén, o con su misericordia de Redentor y de Señor, nos encuentre preparados y podamos abrirle la puerta para que entre y la salvación de su presencia nos invada y nos convierta.

«Ven, ven, Señor; no tardes; ven, ven que Te esperamos. Ven pronto, Señor». Y no nos dejes sin Ti, solos y abandonados a nuestra debilidad y pobreza. Ven pronto, Señor Jesús. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.