Martes 2 de enero

2.01.24

Propio del día

CONFESAR AL UNGIDO

Juan el Bautista niega expresamente que él sea el Ungido de Dios: «Yo no soy el Mesías» (Jn 1,20). En cambio, proclama y profesa con energía que existe uno «en medio de vosotros» (Jn 1,26), que existía antes que él y desde el principio, y al que él no es digno de desatarle la correa de las sandalias (Jn 1,27) y al que no puede sustituir ni suplantar en modo alguno.

Con Juan hemos de confesar que Jesús es el Cristo (1 Jn 2,22) y el Ungido por el Espíritu de Dios. Le confesamos también como Hijo del Altísimo, que habita en el Padre, porque al confesar al Hijo también nosotros poseemos al Padre (1 Jn 1,23). ¡Qué maravilla poseer al Padre porque confesamos al Ungido!

Al confesar al Hijo como Ungido de Dios permanecemos en el Hijo y en el Padre (1 Jn 2,24) y de ellos estamos recibiendo la gran promesa: la vida eterna (1 Jn 2,25). Con el Padre y el Hijo recibimos la Unción del Espíritu, que permanece también en nosotros y nos enseña acerca de todas las cosas, para que no seamos engañados (1 Jn 2,27). ¡Bendita vida de la Trinidad Santa en nosotros, pecadores e indignos!

Confesamos, pues, al Ungido de Dios, al Cristo como vida y verdad nuestra; confesamos que Él quita nuestro pecado y nos salva si permanecemos en Él (1 Jn 2,27c).

«No escuchéis al mentiroso que niega mi venida en carne humana y termina negando a mi Padre (1 Jn 2,22). Creed en Mí y en mi Padre y no quedaréis avergonzados lejos de nosotros en mi venida (1 Jn 2,28) última». Señor Jesús: Ungido del Padre, creemos en Ti. Queremos permanecer en ti siempre y cuando todo se derrumbe; queremos ser ungidos por Ti, cuando se abran nuestras heridas, para que la unción de tu Espíritu nos alivie y nos cure. Queremos confesarte como nuestro único Señor y Salvador, cuando ya nadie pueda salvarnos. Queremos recibir la unción de tu Espíritu de la cabeza a los pies, en el alma y en el espíritu para parecernos a Ti, el Ungido de Dios que nos salvas de nuestras miserias. Amén.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.