Martes 16 de enero

16.01.24

Martes de la 2ª Semana

RATIFICÓ PARA SIEMPRE SU ALIANZA

Dios se preocupa siempre por el hombre, obra excelsa de sus manos, destinado a su gloria inacabable. El hombre es objeto del amor y de la predilección de Dios. El Señor llega a anteponer el cuidado de los hombres a sus leyes rituales y secundarias, como la de la observancia del sábado. David, cuando él y sus hombres se vieron faltos de alimento y con hambre, entró en la Casa de Dios y comió él con sus compañeros de los panes presentados, que sólo podían comer los sacerdotes (Mc 2,25-26) También los discípulos de Jesús comen en sábado el grano de las espigas que han arrancado (Mc 2,23-24), porque Cristo es el Señor del sábado y el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado y sus preceptos rituales (Mc 2,27-28). Dios hace su pacto con hombres libres y responsables y no con el formalismo de las leyes cúlticas. Él se preocupa primordialmente de los hombres, que aceptan y guardan su alianza.

Dios guardó su alianza con David, le protegió siempre y le mostró su amor desde el día en que le ungió como rey de Israel (1 S 16,12-13) hasta el fin de sus días. Dios ratifica para siempre por su parte su alianza con los hombres (Sl 110,9) y sus promesas y bendiciones se extienden sobre nosotros más allá de la muerte.

Gracias, Señor Dios nuestro, porque ratificas y confirmas tu alianza, tu cuidado y tu solicitud con nosotros más allá del velo de este mundo y nos proteges en la eternidad y en el tiempo. En tus manos, Señor, estamos seguros y no vacilaremos Contigo a nuestro lado.

«Vivid mi nueva Alianza, sellada con la sangre de Jesús, mi Hijo. Vivid el pacto nuevo de amar a los demás como Él os amó. Sellad mi nueva alianza con vosotros con el cáliz cotidiano de la sangre de mi Hijo, con el agua pura de mi Espíritu y con el sello de mi santidad eterna. Yo os guardaré puros para el último día».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J