Sábado 3 de febrero

3.02.24

Sábado de la 4ª Semana

OS PONGA A PUNTO EN TODO BIEN

Cristo está lleno de compasión por nosotros los hombres. Se preocupa por sus apóstoles cansados y quiere llevarlos a un sitio tranquilo a reposar un poco (Mc 6,31). Tiene «lástima de la multitud, porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma» (Mc 6,34), sacrificadamente y sin impacientarse por el descanso interrumpido. Su compasión por nosotros no se queda sólo en sentimientos, Cristo quiere actuar en favor nuestro.

Él, que es compasivo y misericordioso y rico en piedad, se compadece del joven rey Salomón, el «pacífico», y se le aparece en sueños (1 R 3,5) para ayudarle en lo que le pide e incluso en lo que no le ha pedido (1 R 3,13). Salomón pidió a Dios discernimiento del bien y del mal (1 R 3,9) para gobernar con acierto a su pueblo, y Dios le concede «un corazón sabio y prudente, como no había habido antes de él» (1 R 3,12). Dios puso al rey Salomón a punto para todo bien. Luego el rey se desvió de Dios, pero ésa fue otra historia.

Dios pretende prepararnos a nosotros para hacer su voluntad. Pero, ¿cómo nos pone a punto para el bien? Por medio del sacrificio de alabanza, fruto de unos labios que profesan su nombre (Hb 13,15), Dios nos ayuda a ser sanados para servirle mejor. Por medio de la súplica incesante ante Él, Dios nos oye, como escuchó a Salomón, y nos prepara para su servicio acertado: «te daré lo que has pedido» (1 R 3,12).

Por la enseñanza de su Palabra de vida Dios nos dispone para el trabajo en su viña. Cristo, a la gente que acudía a Él, les enseñaba con calma (Mc 6,34). La Palabra de Dios es curativa y pone a punto nuestras almas y hasta nuestros cuerpos para el servicio de Dios en santidad y justicia cada uno de nuestros días.

¡Gracias, Señor, por todos tus dones, con los que nos pones a punto para servirte con fidelidad y ser tus hijos purificados y santos!

«Hijos míos: no abandonéis la oración constante que os prepara para mi servicio y el de vuestros hermanos, los hombres. Ofrecedme vuestro sacrificio de alabanza. Ayudaos mutuamente y servíos unos a otros. Vivid y actuad unidos. También mis enemigos se unen para actuar contra mi Reino. Evangelizad concordes y sin fisuras en la fe y en el amor».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.