Lunes 5 de febrero

5.02.24

Lunes de la 5ª Semana

ADORO TU PODER

Quiero adorar tu poder divino en nosotros, Señor Dios Nuestro. ¡Grande y sublime es, Señor Dios, tu poder! Te adoro desde lo profundo de mi ignorancia y desde lo íntimo de mi corazón.

El divino y amoroso poder de Jesús atraía a enfermos y pecadores, que cuando tocaban con fe «el borde de tu manto» (Mc 6,56), se ponían sanos. Queremos adorar y tocar tu divino poder restaurador en todo momento y, sobre todo, en el admirable Sacramento de la Eucaristía, de donde sale una fuerza que nos cura a todos.

Reconozco, Señor, que el poder de tu divinidad presente es una energía inagotable, pero escondida. Por eso, algunos piensan que tu poder no existe o, al menos no actúa en sus vidas. Tú, Dios nuestro, estabas presente en el Templo, recién estrenado de Salomón, pero no se Te veía, porque una espesa «nube llenó el Templo» (1 R 8,10). Salomón reconoció que Tú eres un Dios «que quiere habitar en las tinieblas» (1 R 812). Pero, desde la oscuridad de la fe, entrevemos y captamos tu poder divino y misterioso, que nos envuelve y nos rodea. Creo en tu divino poder, que nos invade y nos transforma. Creo en tu divino poder presente, cuando pienso que me olvidaste y me dejaste solo. Adoro tu poder inabarcable desde mis tinieblas y lo proclamo con toda la fuerza de mi voz y de mi fe. ¡Bendito sea tu poder creador y restaurador para siempre!

«Venid a Mí los que me adoráis en espíritu y en verdad. Venid a refugiaros y a morar en el secreto de mi divinidad. Yo nunca os dejaré solos. Todos cabéis en mi corazón de Creador y de Padre».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.