Sábado de Ceniza
LOS QUE ESPERAN EN JESÚS
«Es todo poderoso quien desconfía enteramente de sí mismo para confiar únicamente en Mí», le dijo Jesús a Santa María Margarita Alacoque como recado para San Claudio de la Colombiere. Confían verdaderamente en el Señor los que están dispuestos a dejarlo todo para seguir a Cristo, como lo hizo Leví Mateo, el recaudador de impuestos (Lc 5,28). Confían en Jesús los que Le siguen con la seguridad de que puede curarlos y perdonarles sus pecados: «No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan» (Lc 5,32).
Desconfían de sí mismos y se apoyan en su Dios los que esperan que «en el desierto el Señor saciará su hambre, hará fuertes sus huesos y serán un huerto bien regado» (Is 58,11). No podemos esperar en nosotros mismos para mejorar el mundo, pero por el don y la elección gratuita de Dios sí acertaremos a «reconstruir las viejas ruinas, a levantar sobre los cimientos de antaño, a reparar brechas y a restaurar la casa de Dios en ruinas» (Is 58,12).
Señor Dios nuestro: confiamos únicamente en Ti y sabemos que nos amas. Haz que nuestro servicio sea humilde y agradable a tus ojos, y que Te sigamos cada día, fiados en tu amor y en tu omnipotencia.
«Yo soy vuestra vida para siempre. He venido al mundo para que los muertos por el pecado vuelvan a la existencia y posean vida eterna, y para que los justos posean mi vida en abundancia. No os separéis de mí, que soy la fuente de la vida perdurable. Confiad siempre en Mí. A los que esperáis en Mí, Yo no os abandonaré».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.