Miércoles 15 de mayo

15.05.24

Miércoles 7ª Semana de Pascua

San Isidro Labrador

MI PADRE ES EL LABRADOR

Él envía la palabra «para que el mundo crea que el Padre ha enviado» a su Hijo (Jn 17,21). Él planta y hace crecer en nosotros «la gloria que dio al Hijo, para que seamos uno» (Jn 17,22). El Padre nos da y acrecienta el amor que tenía al Hijo, para que esté y crezca en nosotros (Jn 17,26).

El Padre siembra en nosotros el testimonio de Jesús para que hablemos en favor suyo en Jerusalén y en Roma (Hch 23,11b) y ante todo el mundo. El Padre planta y acrecienta en nosotros la fortaleza y confianza necesarias, que dio a San Pablo ante los tribunales: «A la noche siguiente el Señor se le presentó a Pablo y le dijo: ‘ánimo’.» (Hch 23,11a).

El Señor hará crecer en nosotros la piedad y la oración: «Rezad unos por otros para que os curéis» (St 5,16b). Al permanecer en la vid de Jesús, la oración se robustece y se une a la oración de Jesús, de modo que pediremos lo que deseamos, esto es, lo que desea y pide Jesús, y se realizará (Jn 15,7).
Por intercesión de San Isidro labrador Te pedimos, Padre, que cuides de tu viña y del campo de tu heredad. Produce en nosotros fruto espiritual abundante para que los hombres sean robustecidos en la Palabra de tu Hijo Jesús y conozcan la abundancia de vida que hay en Ti. Siembra en nuestras vidas la bendita semilla de tu Hijo para que crezca en nosotros hasta la vida eterna. Amén.

»Yo os envío, hijos míos, a mi viña para trabajar y dar fruto. No os dejéis vencer por el cansancio o la pereza. San Isidro y mis Santos fueron obreros incansables de mi gloria. No os canséis de servirme en mi viña con amor».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.