Domingo 1 de diciembre

1.12.24

Domingo 1º de Adviento (Ciclo C)

SE ACERCA VUESTRA LIBERACIÓN

Al comenzar hoy un nuevo Año litúrgico, debemos repetirnos una vez más el anuncio esperanzado de que las promesas de Dios tienen cumplimiento y la liberación deseada está más cerca de lo que pensamos.

Jesús está viniendo continuamente a nuestras almas y a nuestra Iglesia. No se da solo su «adviento» o su venida en estos días litúrgicos. Nuestra postura cristiana ha de ser de espera esperanzada en sus continuas venidas, acompañado de sus Santos (1 Ts 3,13b). Le pedimos a Jesús que «nos fortalezca internamente» (1 Ts 3,13a) y nos haga atentos a todos sus ‘advientos’ o llegadas, a las pasadas con nuestro recuerdo y nuestra meditación, a las presentes y a las futuras con amor y diligencia para que el paso de Jesús por nosotros no sea en vano.

Lo que el Señor nos ha dicho se realiza. Se cumplirán las promesas hechas a la Casa de Israel y de Judá de la que vendría un vástago de David, que haría justicia en la tierra haciéndonos justos y santos (Jr 33,15) ante sus ojos. Se cumplirán sus promesas de salvación: «en aquellos días se salvará Judá y en Jerusalén vivirán tranquilos» (Jr 33,16). La salvación de Jerusalén y de Judá se llamará Jesús: «Yahveh salva». Pero Jesús no salva sólo a Israel; salva todas las gentes: «Mis ojos han visto a tu Salvador, que has colocado ante todos los pueblos» (Lc 2,30-31). Desde ahora, en Jesús «todos verán la salvación de Dios» (Lc 3,6).

Con la llegada de Jesús podemos proclamar que «se acerca nuestra liberación» (Lc 21,28). Él puede librarnos de nuestros pecados, de nuestras esclavitudes y miserias, del dominio de Satanás y de la muerte, de nuestras angustias y temores. Necesitamos que Jesús venga y nos libere.

»Yo os regalo la fe en Mí y en mi Padre. Creed de corazón y no sólo con el entendimiento. El corazón se compromete con mi persona y con mi Reino. Aceptadme como Señor y Salvador con todo vuestro ser en mis sucesivos y continuados advientos. Estoy a vuestra puerta y llamo. Abridme y aceptadme, como mi Madre María me recibió siempre».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.