Domingo 11 de agosto

11.08.24

Domingo 19 del T.O.

VIVID EN LA FE Y EN EL AMOR

Como existen productos alimenticios para nutrir el cuerpo, también existen alimentos espirituales para cuidar el alma. Las lecturas de hoy reseñan tres productos espirituales básicos para nuestro espíritu: la vida eterna, la fe y el amor. «El que crea, tiene vida eterna» (Jn 6,47). «Vivid en el amor como Cristo» (Ef 5,2). Nada puede suplir en nuestra vida interior a la fe, a la vida divina y al amor de Dios.

Algunos no llegan a la fe y no creen; sustituyen la fe sobrenatural por la crítica y no se dejan enseñar por Dios. Son autónomos, pero ignorantes de todo lo que no es su reducida autonomía. (Son como la rana en su charco, que croa orgullosa que no existe el mar). Los judíos del evangelio de hoy no creían que Jesús hubiera bajado del cielo (Jn 6,41). Opinaban de lo que no conocían; pensaban que Jesús descendía de José de Nazaret: «¿No es éste el hijo de José?» (Jn 6,12), y no se dejaban instruir por Dios (Jn 6,45). El Padre nos enseña que Jesús es su enviado y que viene de Dios (Jn 6,46); nos recalca que Jesús es «pan de vida» que baja del cielo (Jn 6,48) y que quien lo coma, vivirá para siempre (Jn 6,51). Vida eterna y fe son inseparables en la vida del Espíritu.

El que cree, se alimenta con el pan del cielo y tiene fuerzas para caminar hasta el monte de Dios (1 R 19,8), como le sucedió a Elías, que comió del alimento que Dios le mandó, y caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte Sinaí. Algunos dicen: ‘Creo, pero no practico’. No saben que la fe no es sólo teoría; la fe es vida y práctica de buenas obras. Creer supone recibir vida eterna de Dios y hacer obras propias de esa vida.

No nos basta una fe sin vida y sin obras. Además de creer en Dios, necesitamos servirlo y amarlo con todo el corazón. San Pablo nos dice: «Vivid en el amor, como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave olor» (Ef 5,2). El amor de Dios es vida y vida eterna. El que ama mucho a Dios, cree mucho en Él y aprende a entregarse más y más en el servicio a los demás. Negativamente, el amor se manifiesta en el alejamiento de la amargura, de la ira, los enfados, los insultos y de toda maldad (Ef 4,31). En su aspecto positivo, el amor exige vida de bondad, de comprensión, de perdón continuo y mutuo, imitando a Cristo perdonador (Ef 4,32). La vida eterna que Cristo nos da, se muestra, sobre todo, en la vida de fe y amor. «Vivid en el amor» (Ef 5,2) Y así agradaremos al Padre celeste siendo imitadores suyos como hijos queridos (Ef 5,1).

Señor y Padre: ayúdanos a vivir y a crecer en la fe y en el amor. Aliméntanos con tu pan bajado del cielo. Actúa en nosotros con obras de amor y de servicio a Ti y a los hermanos.

«Yo os ofrezco mi pan bajado del cielo y la bebida embriagadora de mi Espíritu para que tengáis vida y fuerza mientras camináis por el desierto del mundo. Comed y bebed que el sendero es largo y empinado. Poneos en camino hacia Mí. Tenéis la fortaleza de mi Espíritu».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.