Domingo 13 de octubre

13.10.24

Domingo 28 del T.O. (Ciclo B)

TRANSMITIR LA PALABRA

A los hombres no les agrada el empobrecimiento y la carencia de bienes. Hay un proceso en la vida espiritual que consiste en recibir y aceptar desde la fe a la Palabra y a la sabiduría de Dios. Nuestra aceptación se concreta en la acogida de la Palabra viva de Dios, revelada en Cristo, que convierte la recepción de la Palabra en un encuentro personal y en una entrega a Cristo, que se nos da en persona con todos sus dones. Este proceso nos enriquece en el espíritu.

El hombre rico del Evangelio no supo aceptar a Cristo, porque implicaba un paso previo de la renuncia a sus bienes y posesiones materiales: «Vende lo que tienes… Así tendrás un tesoro en el cielo» (Mc 10,21). El hombre se fijó en la primera parte: carencia de bienes; y se olvidó de la segunda: tesoros del cielo.

La aceptación de Jesús y de su Palabra no es una pérdida, sino una ganancia, pues al acoger la sabiduría de Jesús, «todos los bienes juntos nos vienen con ella y en sus manos hay riquezas incontables» (Sb 7,11). «Todo el oro a su lado es un poco de arena, y junto a él la plata vale lo que el barro» (Sb 7,9).

El que recibe a Cristo y renuncia a otras posesiones, con Él va a recoger «cien veces más» (Mc 10,30) en este tiempo y después en la vida eterna. Seguir a Cristo nos llena de abundancia espiritual. Cuando aceptamos a Jesús, Palabra de Dios, viva y eficaz, ésta penetra hasta donde se dividen el alma y el espíritu, y se convierte en un tesoro interior que enriquece e ilumina lo profundo del hombre.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.