Domingo 24 del T.O. (Ciclo B)
TOMAR VUESTRA CRUZ
Cristo fue condenado a muerte por las autoridades romanas y judías (Mc 8,31); pero se le acercó su Señor, le ayudó y nadie pudo probar que era culpable (Is 50,9) aquél que era el Santo de Dios y el que nos absuelve y nos perdona a todos.
El que pierde su vida por Cristo en su cruz de cada día, la salva y la guarda (Mc 8,35) para la vida eterna. La Cruz de Cristo se convierte de instrumento de muerte en causa de vida para todos. Cristo en cruz, aparentemente inmóvil y clavado en el madero, está realizando la gran obra de la salvación y redención de los hombres. La muerte de Cristo rebosa de frutos buenos y nos enseña «a probar por las obras nuestra fe» (St 2,18) en Él. También nuestra cruz de cada día (Mc 8 34) llevada con Cristo, se convierte en bendición y en vida.
Miramos a la bendita Cruz de Cristo para ser sanados de nuestras heridas. Adoramos a Cristo porque por su santa cruz ha redimido al mundo. Le damos gracias porque por su santa muerte en Cruz nos da la vida eterna. Alabamos el misterio de la cruz de Cristo, que nos llena de bendiciones de lo alto, y amamos sobre todas las cosas a Aquél que con su Pasión y muerte nos dio la mayor prueba de amor: morir Él para que nosotros vivamos. ¡Bendita sea tu Cruz, Señor Jesús!
«No tengáis miedo a tomar vuestra cruz ni os resistáis a ser clavados en ella. Yo soy la vida que no muere y se os comunica. Cuando pensáis que os inutilizan en la inacción y en el desprecio, Yo estoy difundiendo vida al mundo desde vuestra agonía incorporada a la que Yo sufrí. En vuestras muertes florece mi Vida. De mi Cruz y de las vuestras mana mi poder redentor».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.