Domingo 4º del tiempo ordinario
Presentación del Señor
FIESTA DEL ENCUENTRO
Los cristianos orientales llaman a la fiesta de la Presentación la «Fiesta del Encuentro» con Jesús y con María. El hombre para llegar a la salvación tiene que tener un encuentro de fe personal, profundo y deseado con el Señor. Un Dios en majestad y gloria probablemente nos aterrorizaría y, por eso, Dios se nos hace cercano en Jesús, con una naturaleza humana como la nuestra, excepto en el pecado.
El encuentro de Jesús niño con el profeta Simeón en el Templo de Jerusalén se le convierte al santo anciano en hallazgo de gozo, de paz y de alegría: «Mis ojos han visto a tu Salvador» (Lc 2,30) y a «la luz que alumbra a todas las naciones». El propiciar nuestro encuentro con Jesús de modo consagrado y exclusivo lo llama San Pablo «cosa noble y trato íntimo con Señor sin otras preocupaciones» (1 Co 7,35).
El encuentro de Ana, la profetisa, con Jesús también es una bendición para ella, «que daba gracias a Dios» por aquel niño que traía la liberación a Israel (Lc 2,38). Su encuentro con Jesús no fue algo rutinario, sino una gracia grande con iluminación interior del Espíritu Santo para reconocer al Mesías prometido.
Ambos, Simeón y Ana, se habían preparado para este encuentro con Jesús por medio de oraciones y ayunos (Lc 2,37). Mucho ayuda una preparación santa para los encuentros con Jesús en el templo, en las Eucaristías, en la oración y en la Palabra, en los pobres y en la vida.
Jesús, que «es de nuestra misma carne y sangre» (Hb 2,14), quiere que seamos como Él y nos libera del que tiene el poder de la muerte, el diablo (Hb 2,14b). Él se adelanta «a tendernos la mano» (Hb 2,16) por su Espíritu.
Señor: concédenos encuentros contigo que nos purifiquen como «la plata y el oro que refina el fundidor» (Ml 3,3). Entra hasta el fondo de nuestro ser y haznos santuarios tuyos, en donde podamos tener el encuentro personal y amoroso Contigo, Señor, Salvador Dios nuestro.
«Buscadme con fe y amor y me encontraréis. Mis delicias son estar con vosotros, los hijos de los hombres, pues os amo. Amadme de todo corazón, hasta que lleguéis al encuentro definitivo y glorioso Conmigo, vuestro Dios»
“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.