Domingo 2 de junio

2.06.24

Domingo 9º del T.O.

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

TU SOLIDARIDAD HIZO HISTORIA

Cristo el Hijo de Dios vivo, se hizo solidario con los hombres hasta el fin. Se solidarizó con nuestro cuerpo y nuestras almas, cuando se revistió de una naturaleza humana como la nuestra, exceptuando el pecado. Todavía, desde su santidad divina y misteriosamente, quiso compartir nuestros pecados, cargándolos sobre sus hombros en la cruz y haciéndose pecado por nosotros y por nuestra salvación.

En la Eucaristía Jesús sella su alianza de amor con nosotros, haciéndonos solidarios con su propia sangre, que nos consigue la liberación eterna (Hb 9,12) y «nos purifica la conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto de Dios vivo» (Hb 9,14). Ya no necesitamos la sangre de animales sacrificados para rociar al pueblo (Hb 9,13) y sellar nuestra Alianza con Dios (Ex 24,7). Cristo nos entrega su sangre purificadora que nos limpia de todo pecado.

Cristo se hace solidario con nosotros al ofrecernos su Cuerpo y su sangre de modo sacramental y misterioso: «Tomó un pan… y se lo dio diciendo: ‘Tomad, esto es mi Cuerpo’.» (Mc 14,22). Luego, mostrando una copa de vino, «les dijo: ‘Esta es mi sangre, sangre de la alianza derramada por todos’.» (Mc 14,24). La solidaridad de Cristo con nosotros se hace entrega, amor, alimento, intimidad y vida. En Cristo la solidaridad no se queda en palabras; se hace historia de salvación y de amor compartido hasta la muerte.

Sólo nos queda imitar y proseguir esa historia solidaria de Jesús, haciéndonos partícipes con los hombres de su aflicción, de su pobreza y de su pecado y entregando nuestras vidas a los demás y a Cristo, que antes y primeramente no dudó en entregarse por nosotros.

«Yo, vuestro Salvador, quiero haceros partícipes de mi banquete. Sentaos a mi mesa y alimentaos con mi Cuerpo, con mi sangre y mi divinidad. Saciaos con mi plenitud. Si coméis mi Cuerpo y bebéis mi Sangre en la Eucaristía con amor, tendréis vida eterna y beberéis el vino nuevo del Reino de Dios. Entregaos vosotros también a los hermanos como pan sabroso y como víctimas de mi amor».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.