Domingo 3º de Cuaresma
EL CAMBIO A MEJOR
Cuando Dios actúa en nuestras vidas nos cambia mejorándonos.
Dios quiere manifestársenos para cambiarnos a mejor y perfeccionarnos con su santidad. El «Yo-soy» se aparece a Moisés en la zarza ardiendo y le cambia de pastor de ovejas en guía y jefe de su pueblo, Israel (Jn 3,14). Dios les pide a los Israelitas que caminan por el desierto, un cambio radical desde sus protestas airadas hasta la obediencia fiel a su Señor: «No protestéis como protestaron algunos de ellos y perecieron» (1 Co 10,10)
La narración de la higuera estéril encierra una enseñanza parecida. Cristo le exige que pase de la infertilidad al fruto agradable y comestible, porque, de lo contrario, la higuera será cortada (Lc 13,7).
Cualquier cambio a mejor no es obra nuestra; es don de Dios. Pero al don gratuito de Dios hemos de responder con nuestra colaboración, con nuestro «sí”, con el doble encarnacionismo de la acción transformativa de Dios en la corporeidad de nuestra humilde acción humana.
«Enséñame, Señor, a colaborar con tu maravillosa acción transformativa, Porque si no colaboramos Contigo, todos pereceremos de la misma manera (Lc 13,5). Señor, quiero ser siempre fiel colaborador tuyo, como Moisés, como Pablo, como Abrahán, como David y como San José, tu servidor humilde y fiel».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.