Domingo 27 de agosto

27.08.23

Domingo 21º del T.O.

INESCRUTABLES SON SUS CAMINOS

Dios nos excede en su grandeza. ¿Quién puede conocer los caminos y los pensamientos de Dios, si el Señor no se los revela? (Rm 11,33-34). La profundidad de Dios nos supera totalmente a nosotros, gotas diminutas de su infinito mar de perfecciones y misterios.

Tampoco llegamos a entender las elecciones de Dios. A todos nos destina para Él: Por él y para él son todas las cosas y él es «el origen, el camino y la meta del universo» (Rm 11,36). Pero, luego, misteriosamente Dios pospone a los soberbios y antepone a los humildes. A Sobna, el superintendente en el palacio real de Jerusalén, Dios lo retira por su soberbia de su cargo (Is 2,18). En cambio, Dios elige a Eliaquim, para que administre y lleve sobre el hombro la llave de la casa de David (Is 22,21) con un poder recibido de Dios.

A Simón Pedro Cristo lo elige para que sea la piedra firme sobre la que va a edificar su Iglesia (Mt 16,18a), ya que Pedro acaba de proclamar a Cristo como el Ungido y el Hijo de Dios vivo (Mt 16,16). No se trata de un mérito de Pedro el haber conocido el misterio de Cristo; ha sido por gracia y revelación del Padre celeste: «Te lo ha revelado mi Padre que está en el cielo» (Mt 16,17). Y Pedro, humilde después de sus negaciones, podrá ser digno sucesor de Cristo.

La perdurabilidad de la Iglesia entra dentro de los inescrutables caminos de Dios. A pesar de todas las dificultades y ataques de sus enemigos en la historia, la Iglesia sigue adelante hasta el fin de los siglos y «las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16,18b). ¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor? (Rm 11,34). Sólo el humilde de corazón a quien Dios quiera revelárselos.

Adoramos la inescrutable sabiduría de Dios y nos sometemos a sus misteriosos caminos, a su voluntad santa y a sus designios inabarcables. ¡Gracias, Señor, por cada vez que nos descubres algo de tus planes de salvación y de tus secretos!

Gracias por la perdurabilidad de tu Iglesia a través de los siglos. Gracias por los que eliges para gobernar a tu Iglesia: por Pedro y sus sucesores. Tú sabes que hay sabios que corrigen tus elecciones y tus planes. Señor y Padre nuestro: líbranos de nuestras sabidurías hinchadas y satisfechas y haznos vivir de tu sabiduría y de tu luz. Amén.

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.