«¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación, que dice a Sión: «Ya reina tu Dios»! » (Is 52,7)
¡Qué hermosos son…! ¡Qué especial y privilegiado amor el del Señor por sus sacerdotes! ¡Qué mimo de Dios para con nosotros, sus sacerdotes! Cuando desde el MNS se propuso hacer, en cada diócesis, una adoración – intercesión mensual por los sacerdotes, el Señor ya había puesto en varios hermanos de nuestra diócesis de Sigüenza-Guadalajara un amor especial por ellos. Conscientes del privilegio que es en sus vidas que el Señor les haya elegido y dicho: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21,17)
Viendo además, la necesidad de pedir por ellos: para que el Señor vuelva a enamorar a los que se han enfriado, para que renueve a los tibios, consuele a los tristes, fortalezca a los débiles… El Señor se hace presente en manos de hombre ¿¡Cómo no rogar para que esas manos se mantengan puras!? Así que, tras la invitación del MNS, la respuesta fue clara: ¡Heme aquí, Señor!
Se habló con nuestro obispo D. Atilano Rodríguez. Encantado con la idea, nos animó a ello. Es una bendición para nuestra diócesis este obispo tan abierto y cercano… con deciros que hasta ha venido un día a participar en la oración semanal del grupo, y se ha acercado a visitar a jóvenes y familias que celebraban, paralelas, la Pascua de Sigüenza. Conoce (y por ello confía) la Renovación Carismática. ¡Un mimo de Dios para nuestros grupos!
Faltaba encontrar el sitio…pero Dios SIEMPRE provee. Hablando con los sacerdotes de la parroquia donde habíamos tenido nuestras asambleas diocesanas, rápidamente se ofrecieron: “Esta es la parroquia de S. Juan de Ávila, patrón de los sacerdotes. Éste es el sitio.» El Señor había puesto el deseo, la llamada… y ahora respondía con los medios. ¡DIOS ES GRANDE!
Comenzamos el 8 de noviembre del 2011 y desde entonces nos reunimos todos los segundos martes de cada mes de 17,30h a 18,30h, en la parroquia de S.Juan de Ávila de Guadalajara. Creemos en el poder de la oración.¡¡Conocemos el poder de la oración!! Nuestros sacerdotes y nuestro seminario recibirán una lluvia de bendiciones que salpicará a toda la Iglesia, solo por nuestra fidelidad a la oración.
¡Necesitamos sacerdotes santos, el Santo los santificará! Él nos dice: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.» (Mt 7,7) y nosotros, confiados, esperamos en Él. ¡A ÉL TODO HONOR Y GLORIA POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS! ¡¡AMÉN!!
Renovación Carismática Católica de Guadalajara