Jueves 1 de febrero

1.02.24

Jueves de la 4ª Semana

SU ALIANZA DURA PARA SIEMPRE

Dios quiere sellar su alianza de amor con los hombres conservándose fiel a su pacto con nosotros por los siglos. Un pacto es, al menos, cosa de dos. Dios nos exige, por tanto, una respuesta comprometida.

El Señor hizo un pacto con David y su descendencia: «Si tus hijos saben comportarse, caminado sinceramente en mi presencia y con toda el alma, no te fallará un descendiente en el trono de Israel» (1 R 2,4). Para recibir las promesas de Señor se nos exige «guardar las consignas del Señor, caminando por sus sendas» (1 R 2,3). Entonces la alianza con Dios se trasmite de padres a hijos por generaciones, porque Dios no falla en sus promesas.

Jesús hizo también una alianza nueva con sus discípulos y les comunicó su autoridad y su poder para anunciar su mensaje y expulsar espíritus inmundos (Mc 6,7), y para ungir a los enfermos y curarlos (Mc 6,13). Jesús quiere prolongar su acción salvadora a través de sus sucesores y amigos, y les exige ser fieles y poner de su parte una colaboración decidida a los dones recibidos. Este pacto con Jesús perdura hasta hoy con sus discípulos. También Jesús nos pide a nosotros «predicar la conversión, echar demonios y ungir con aceite a los enfermos para que se curen» (Mc 6,13). Esta alianza nueva con Jesús dura por su parte para siempre y se prolonga en la misma eternidad de Dios.

Señor, ¡qué grande es el destino a que nos llamas! Te damos gracias, Dios y Padre nuestro, por tu elección fiel y maravillosa.

«Yo, vuestro Señor, soy el mismo ayer, hoy y siempre. He hecho con vosotros una alianza eterna. Permaneced firmes en vuestro pacto de amor Conmigo. Yo mantengo con vosotros mis firmes y amorosas promesas de bienes imperecederos y de eterna herencia. Os llevo en mi Corazón grabados».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.