10 de Abril
Jueves 5ª Semana de Cuaresma
EL «YO SOY»
El Dios que se reveló a Moisés y le dio a conocer su nombre: «Yo soy el que soy» (Ex 3,14), es mismo Dios que se le manifestó a Abrahán y le dijo: «Seré tu Dios y el de tus descendientes futuros» (Gn 17,7). Es maravilloso que Dios se dé a conocer al hombre, pero más maravilloso es aún el que el «Yo soy» antes del tiempo se haga hombre y exista, a la vez, inmerso en el tiempo: «Antes que Abrahán existo yo» (Jn 8,58).
Los judíos, que oyen a Cristo, son incapaces de comprender este misterio de amor. Antes de que Abrahán naciera, existía el «Yo soy». Cuando los judíos condenan a muerte a Jesús, están ignorando al «Yo soy», a Dios hecho hombre por nuestro amor. Y no saben que no pueden acabar con la vida inacabable y divina del que es, el que era y el que será por los siglos. Tras la pasión en el Cuerpo muerto de Cristo mora aún «el que es», su divinidad; y en su alma, separada del cuerpo por la muerte, perdura su divinidad.
Te glorifico a Ti, Señor Jesús, «el que eres siempre» y sin fin; tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre. Tuya es la victoria, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor. Tú, Jesús, eres Dios de Dios, Dios verdadero de Dios verdadero. Danos la participación en tu vida inmortal, en tu vida divina y maravillosa. Concédenos que vivamos siempre de tu Vida abundante, que tan gratuita y generosamente nos das.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.