Jueves 2ª Semana de Pascua
TODO LO PUSO EN SUS MANOS
Al Resucitado «se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, al llegar al cielo» (1P 3,22). «El Padre ama al Hijo», que es su heredero, y «todo lo ha puesto en su mano» (Jn 3,35), bajo su poder y señorío supremos. Nadie puede disputarle su dominio sobre todas las cosas. Pero Jesús quiere que los hombres y los ángeles aceptemos libremente su dominio y que voluntariamente lo pongamos todo -ofrecido y consagrado- bajo su excelso poder y en sus manos soberanas.
Aceptamos a Cristo como al que «está por encima de todos» (Jn 3,31). En realidad, lo está porque «viene del cielo y de lo alto». Nadie se le puede comparar «al que es, al que era y ha de venir, soberano de todo» (Ap 1,8). Jesucristo es el mismo hoy, ayer y para siempre (Hb 13,8). Es el eterno e inmutable en su señorío.
Al que el Padre «exaltó con su derecha, haciéndolo Jefe y Salvador» (Hch 5,31), a ése se le dio hegemonía, dominio y salvación sobre todos para siempre »Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen» (Hch 3,32). Los creyentes tenemos la dulce obligación de proclamar a Jesús como Unigénito de Dios y como el Jefe, que viene de lo alto y está por encima de todos. ¡Nadie en el mundo como Él! ¡Nadie por encima de Él!
Te glorificamos y Te alabamos, Señor Jesús; proclamamos tu grandeza y tu soberanía sobre toda la creación y sobre todas las edades. Te declaramos Señor y Dueño de todos nosotros y de todo lo nuestro por el tiempo y para la eternidad. Nos dolemos por los que rechazan tu señorío y tu grandeza.
Queremos obedecerte siempre a Ti, antes que a los hombres (Hch 5,29). Te damos gracias a Ti, el heredero universal, que todo lo que tienes en tus manos y nos ofreces tu vida eterna a los que Te obedezcamos y creamos en Ti. Acogemos tu testimonio y Te proclamamos el único Señor universal y Salvador de todos.
«Me agrada que proclaméis con vuestros labios mi soberanía frente a los que la niegan. Que con vuestras acciones y con vuestra obediencia a Mí anunciéis siempre mi supremo dominio. Dejadme que sea siempre vuestro Jefe y Salvador»
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.