Jueves 12 de septiembre

12.09.24

Jueves de la 23ª Semana

POR ENCIMA DE TODO, EL AMOR

Nada tan importante como el amor en la vida cristiana. El amor lo invade todo: la vida, la vocación, el apostolado, las relaciones con Dios y con los hombres, la sociedad y la Iglesia. «Lo constructivo es el amor» (1 Co 8,1). Y lo destructivo será el desamor y el vacío. «Al que ama, Dios lo reconoce como suyo» (1 Co 8,3), puesto que Dios es Amor.

El amor a Dios y a los hermanos es la mayor de las virtudes, el primero y central fruto del Espíritu Santo en las almas y el motor de una vida sacrificada y ofrecida al bien de los demás. El amor cristiano llega a todos, a los justos y a los pecadores, a los amigos y enemigos: «Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, … orad por los que os injurian» (Lc 6,27). «Si amáis sólo a los que os unan ¿qué mérito tenéis?» (Lc 6,32). El amor imperfecto, carnal, mundano y egoísta también ama a los que le aman. El amor cristiano se difracta en otras hermosas virtudes; la compasión, el perdón a los enemigos, la misericordia: «Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo» (Lc 6,36).

Antes que la justicia es el amor. Antes que la fortaleza está el amor. Antes de la corrección fraterna, se exige el amor. Y con el amor verdadero vendrá la unidad. Hemos de amar profundamente a los hermanos resentidos y separados… y vendrá la unión deseada.

Danos, Señor, un amor universal por todos los hombres como el tuyo, como el de María, tu Madre, como el de Teresa de Calcuta, como el de San Pedro Claver. Que por encima de todo pongamos siempre tu amor.

«Dadme gracias siempre, porque soy bueno, porque es eterno mi amor. Amad a vuestros enemigos y creed que mi Amor puede cambiar al mundo entero y equivocado. Mi amor todo lo cambia y lo mejora».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.