Jueves 13 de febrero

13.02.25

Jueves 5ª Semana

MULIERIS DIGNITATEM

La dignidad de la mujer brota de las mismas manos de Dios» que la amasan y la forman del mismo material biológico y genético que a Adán: «Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne» (Gn 2,23). La primera Eva es obra maravillosa de Dios, creada a imagen divina, lo mismo que las demás mujeres.

La dignidad de la mujer reside en aquella elección de Dios, que la hace objeto de su amor e hija suya, tipo de la Iglesia y trasmisora de la vida y del amor. ¿Por qué degradar a la mujer y pretender que sea trasmisora de la muerte contra el plan
santo de Dios?

El rey Salomón no supo respetar la dignidad de la mujer y coleccionó esposas extranjeras como instrumentos de ostentación y de poder. Aquellas mujeres del rey tampoco supieron respetarse a sí mismas ni a la dignidad del Dios de Israel, prostituyéndose en la adoración de ídolos a los que quemaban incienso (1 R 11,8). Quien no respeta a Dios, tampoco se respetará a sí mismo ni sabrá reconocer la dignidad que Dios mismo confirió a la mujer.

La dignidad de la mujer se condensa de una manera especial en la Segunda Eva, en María, la madre de Cristo el Hijo de Dios, la llena de gracia, de santidad, de pureza y de Espíritu Santo. Acercarse a María es participar de algún modo de su santidad y de su vida. María dignifica a todos los que a Ella se acercan.

Cristo habla de la dignidad de la mujer y la reconoce con sus obras. Admite a su presencia de Maestro a una mujer extranjera siro, fenicia (Mc 7,26) y escucha su petición por su hija enferma y poseída por un espíritu impuro (Mc 7,25). Cristo alaba a la mujer por su fe y por lo que le dijo (Mc 7,29) y libera a su hija de la opresión del demonio. Con el trato con Cristo las dos mujeres quedan ennoblecidas y sanadas. Cristo es el gran dignificador de la mujer, que es imagen de la Iglesia, su Esposa.

¡Bendito seas, Señor Jesús, que hiciste a tu Madre María, bendita entre todas las mujeres, y le diste una dignidad superior a la de cualquier otra criatura humana!

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.