Jueves de la 10ª Semana
ASÍ ACTÚA EL ESPÍRITU
El Espíritu de Dios es el que ilumina la inteligencia de los profetas y les descubre el futuro y los caminos de Dios, como le pasó a Elías, que ve venir la lluvia del mar y, por adelantado, «oye el ruido de la lluvia» (1 R 18,41). El espíritu de Dios es el que impulsa a Elías, le ilumina, le mueve y le hace descubrir la verdad y las acciones maravillosas de Dios.
El Espíritu de Dios se opone a los impulsos y deseos de la carne. La carne aviva el odio, la sexualidad y el rencor. El Espíritu Santo lleva a la santidad, al perdón y la reconciliación: «Si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y luego vuelve a presentar tu ofrenda» (Mt 5,23-24). El Espíritu divino inclina a la concordia y no al enfrentamiento; al diálogo comprensivo y no a los pleitos sin misericordia; a la misericordia y a la paz (Mt 5,25).
«Mi Espíritu os conducirá a una vida de santidad, de fervor y de entrega a Mí. Mi Espíritu iluminará vuestras mentes y guiará vuestras actuaciones para la defensa y extensión de mi Reino entre los hombres. Vivid la intimidad con mi Espíritu en oración y amor».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.