Jueves de la 19ª Semana
Asunción de la Virgen María
A LOS CIELOS EN CUERPO Y ALMA
Entre las obras grandes que Dios hizo por María resalta hoy su Asunción a los cielos en cuerpo y alma y su victoria sobre la muerte y la corrupción del sepulcro, a imitación de su Hijo Jesús, «resucitado y primicias de todos los que han muerto (1 Co 15,20). En María su cuerpo mortal se ha vestido ya de inmortalidad» (1 Co 15,54).
María es pieza clave en el plan de salvación de Dios, tanto como Madre de su Hijo que como Madre dolorida de toda la humanidad al pie de la cruz redentora. María es parte esencial en el triunfo y en la victoria comenzada por nuestro Dios (Ap 12,10), sobre la muerte y sobre el poder de Satanás. Ella es desde hoy el «Arca de la alianza dentro del templo celeste de Dios» (Ap 11,19); es ya la mujer revestida del sol de la divinidad y glorificada por encima de la luna y las estrellas (Ap 12,1), pues ha entrado ya en el Reino de lo inmutable de lo trascendente y lo definitivo.
Sin embargo, María no se desentiende de la tierra ni de la «descendencia de Abrahán para siempre (Lc 1,55), sino que la engendra con dolores de parto junto a la cruz para que pase, a ser desde ahora descendencia suya para siempre (Ap 12,2; Jn 19,26). En María, ascendida al Cielo, se continúa la exaltación de su hijo Jesús, con la glorificación anunciada de nuestros cuerpos. La fiesta de María asunta es también gozo nuestro.
María, ascendida en cuerpo y alma al cielo: desde ahora te llamamos bienaventurada todas las generaciones (Lc 1,48) de creyentes. Tú eres las primicias de la glorificación entre todas las mujeres. Tú eres la gran vencedora en el combate cósmico entre el bien y el mal. Ayúdanos, Madre, para que contigo seamos vencedores del pecado y de la muerte.
«Como Madre vuestra os pido: Sed fieles a la Alianza de amor (Ez 16,60) con Dios Padre y mi Hijo Jesús. Con la gracia abundante de mi Hijo os vais preparando para vuestra glorificación eterna. Cuando recibís a Cristo Eucaristía, ponéis en vosotros la semilla de la resurrección para el último día. Sed discípulos fieles de mi Hijo y participaréis de su compañía y de mi triunfo, de mi amor y de mi gloria. Yo, vuestra Madre, os amo».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.