Jueves de la 32ª Semana
NO VENDRÁ ESPECTACULARMENTE
El Reino de Dios no viene de modo espectacular a nosotros. Por lo general llega como brisa suave y silenciosa y se instala dentro de nosotros (Lc 17,20-21) sin que casi lo advirtamos. La gracia de Dios nos inunda de modo sencillo y sacramental, sin que notemos sensiblemente sus efectos divinizadores. La fe crece en nosotros como una semilla que germina en el campo sin que la sintamos aumentar y desarrollarse.
La sabiduría de Dios viene a nosotros calladamente: «En virtud de su pureza, la sabiduría lo atraviesa y lo penetra todo» (Sb 7,24). Ella «gobierna el universo con acierto y alcanza con vigor de extremo a extremo» (Sb 8,1), pero muchos no la reconocen.
Dios se mueve sin ruido entre nosotros; «sin cambiar en nada, renueva el universo; entrando en las almas buenas de cada época, va haciendo amigos de Dios y profetas (Sb 7,27). ¿Porque no viven más la amistad silenciosa y profunda con Dios?
Hora a hora, minuto a minuto, el Señor quiere ir convirtiéndonos en amigos suyos. Su sabiduría renueva a los que viven con ella (Sb 7,28) y son amados por Dios.
Te alabamos, Señor, y Te bendecimos por tus venidas silenciosas y humildes a nuestras vidas. Te glorificamos, Señor, porque nos dejas día tras día vivir Contigo (Lc 7,22) y de tu amor. Hijo de Dios e Hijo del hombre: no Te canses de nosotros. Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.