Jueves 17 de octubre

17.10.24

Jueves de la 28ª Semana

LA SANGRE DE LOS PROFETAS

Es terrible honrar a los profetas asesinados, que ya no hablan, y perseguir y matar a los que estaban vivos y daban su mensaje (Lc 11,49). A los que proceden así se les pedirá cuenta de la sangre de los profetas, derramada desde la creación del mundo (Lc 11,50). La oposición al profeta es una parte de su herencia. Cuando Margarita María de Alacoque exponía los mensajes de amor del Corazón de Cristo, es desoída. Muchos prefieren ignorar la riqueza de la Tradición eclesial y del depósito de la fe sin admitir nada que les parezca nuevo.

En cambio, es una bendición recoger amorosamente los mensajes y la sangre de los verdaderos profetas y justos asesinados, para ofrecerlos al Padre con la sangre del Hijo de Dios, el mayor de los profetas, que fue derramada para purificarnos de nuestros pecados y salvarnos: «Por este Hijo, por su Sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados» (Ef 1,7).

Creemos en Ti, Cristo, como Salvador de todos los hombres que te aceptan por la fe. Creemos que Tú quieres hacernos santos e irreprochables ante Ti por el amor (Ef 1,4b) Creemos que el Padre nos ha elegido en la persona de Cristo (Ef 1,4a) para unirnos con Cristo y formar con Él un solo Cuerpo, «recapitulando todas las cosas del cielo y de la tierra» (Ef 1,10), bajo Cristo como única Cabeza y único Señor. Únenos a Ti, oh Cristo, y danos a conocer el misterio de tu voluntad. Lávanos con tu Sangre preciosa y embellécenos con los tesoros de tu gracia, sabiduría y prudencia (Ef 1,8), como a bendecidos y justificados por Ti.

«No os desaniméis ante las dificultades y persecuciones del ministerio profético, ni por la sangre derramada por vuestros corazones heridos. Refugiaos en mi Corazón. Confiad ciegamente en Mí. Yo soy vuestro refugio seguro, vuestra fortaleza y vuestro amor. Proclamad sin descanso el mensaje de amor de mi Corazón».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.