Jueves 3ª Semana de Pascua
DISCÍPULOS DE DIOS
Dios es el mejor y más sabio Maestro, que tiene palabras de vida eterna y quiere comunicárnoslas a los hombres: «Todos serán discípulos de Dios» (Jn 6,45a; Is 54,13). La principal asignatura que el Padre nos dicta es la de su propio Hijo: «Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a Mí» (Jn 6,45b), nos dice Cristo.
“Nadie puede venir al Hijo, si el Padre no lo atrae» (Jn 6,44). Al Padre, a quien no vemos, en cambio, sí podemos escucharlo y ser atraídos por Él hasta Jesús y su verdad. Por tanto, podemos ser discípulos del Padre para aprender a Cristo y a su doctrina en la escuela de Dios.
Podemos también ser discípulos de Dios Espíritu Santo. El Espíritu de verdad, cuando llega, nos va guiando hasta la verdad completa (Jn 16,13) y va dando testimonio en favor de Cristo (Jn 15,26). Con las enseñanzas de Espíritu somos enviados al mundo para dar testimonio de Jesús.
El Padre nos atraía hacia Sí y hacia el Hijo. El Espíritu nos envía a los hombres. El Espíritu es quien nos manda «acercarnos y pegarnos» (Hch 8,29) a los que buscan a Dios y no lo entienden, como le sucedió al ministro de Candaces, reina de Etiopía (Hch 8,27) y a los que leen la Escritura Sagrada y no la saben interpretar en la clave de Cristo (Hch 8,34-35). Es también el Espíritu de Dios ‘el que nos tiene que arrebatar’ (Hch 8,39), como a Felipe, para llevarnos a donde Él quiera que evangelicemos y proclamemos a Jesús.
Padre: Haznos discípulos tuyos y arrástranos hacia Ti y hacia tu Hijo Jesús. Concédenos que, cuando vayamos aprendiendo como buenos discípulos tu Buena Noticia, tu Espíritu nos envíe hacia afuera y hacia el mundo, para que todos crean que Jesús es tu Hijo (Hch 8,36) y el que nos salva y nos alimenta con su Cuerpo (Jn 6,52) y con su vida para siempre. Amén.
«Obedeced a mi Espíritu y aprenderéis. Él os llevará a la verdad completa. Alimentaos con mi Palabra en las Escrituras Santas y seréis mis discípulos. Nutríos con el pan y el Cuerpo de mi Hijo, que es vida para el mundo. Difundid a los otros esa vida divina, que mi Hijo ofrece y os regala».
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.