Jueves de la 28ª Semana
EL TESORO DE LA SABIDURÍA
Gracias a la sabiduría de la fe conocemos «la justicia de Dios, atestiguada por la ley» (Rm 3,21). Todo esto es el derroche de la sabiduría y la gratuidad de Dios: “Todos somos justificados gratuitamente por la gracia, mediante la redención de Cristo Jesús” (Rm 3,24).
El plan de la sabiduría salvífica de Dios es maravillosamente cercano. Basta aceptar por la fe a Jesucristo como Redentor e Hijo de Dios; basta nuestro humilde «si» a la fe en Jesús, para que Dios «absuelva a los circuncisos en virtud de la fe y a los incircuncisos también por la fe (Rm 3,30). Todos estos bienes espirituales los da Dios gratuitamente, tan sólo con que los aceptemos.
¡Qué pena que, bastando nuestra aceptación a la fe para recibir los dones de la sabiduría y de la gracia de Dios, muchos hombres los rechacen y no quieran someterse al camino de la sabiduría divina! Prefieren su pretendida sabiduría humana de perdición sus aparentemente sabias objeciones para no admitir desde la fe y desde la humildad la sabiduría desbordante de Dios. Se discute con Cristo para no aceptarlo (Lc 11, 53-54); se mata a sus profetas (Lc 11 49) para no oírlos: se cierra la puerta de la sabiduría divina con la llave de un saber humano para que no puedan entrar (Lc 11,52) los que se convierten.
Dios de toda sabiduría y Padre de nuestro Señor Jesucristo: haz que por la fe aceptemos la persona divina de tu Hijo y sus divinas enseñanzas. Que recibamos tus dones celestiales y gratuitos con apertura de corazón, con agradecimiento, con fe y con amor de hijos tuyos obedientes y amorosos. ¡Gracias, Padre por tus dones y por Ti mismo! Amén.
«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo A – Ceferino Santos S.J.