Jueves 2 de enero

2.01.25

LA REALIDAD ES CRISTO

Nosotros somos «algo» e incluso ‘todo’ al incorporarnos a Cristo, el Ungido de Dios. Sin Él nada somos. Por eso, el negar a Cristo (1 Jn 2,22), es negarnos a nosotros mismos y negar al Padre (1 Jn 2,23).

Buscar soluciones fuera de Cristo es estar en la mentira, en la falsedad y en el engaño. Quien niega la unción de la divinidad en Cristo es mentiroso (1 Jn 2,22).

Aceptar a Cristo es poseer al Padre y vivir de la totalidad y de la verdad completa.

En efecto, la realidad en quien todo tiene consistencia es Cristo (Col 2,17), el resucitado y el que con los miembros de su Cuerpo total, que es la Iglesia (Col 2,19), lo llena todo.

Por eso, Cristo es más que Elías, más que los grandes profetas, más que el maravilloso y penitente Juan Bautista (Jn 1,20-21), que no se considera digno de desatar a Jesús la correa de sus sandalias (Jn 1,27).

Gracias a la unción verdadera que hemos recibido se nos concede conocer acerca de todas las cosas escondidas en Cristo (1 Jn 2,27). Lo que queda unido a Ti, Jesús, y permanece en Ti, se convierte en verdad y en realidad transformada y positiva.

A Ti, Señor, uno las cruces del mundo; hazlas en Ti positivas y meritorias.

A Ti te entrego mis órganos, sentidos y potencias para que sean este año la realidad positiva, que eres Tú.

Plenifícame de Ti, para que Tú vivas en mí y yo desaparezca en tu Cuerpo místico y total. Amén.

“El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo C – Ceferino Santos S.J.