Jueves 2 de mayo

2.05.24

Jueves 5ª Semana de Pascua

EL TRABAJO SANTIFICADO

¿Cómo podemos santificar nuestro trabajo? Primeramente, «purificando nuestros corazones por la fe» (Hch 15,9). Lo que brota de la fe es agradable a los ojos del Señor como un trabajo sacerdotal y consagrado. En segundo lugar, hemos de realizar nuestra actividad como trabajo de amor y con las obras de amor que Cristo nos pide: «Permaneced en mi amor» (Jn 15,9). Las obras realizadas en el amor de Dios son gratas a sus ojos y van ungidas con su gracia y demuestran que permanecemos en Él (Jn 15,10).

El trabajo que Dios quiere de nosotros es el que realiza su voluntad y cumple sus mandatos. Un trabajo realizado desde la gracia santificante se une al trabajo redentor de Cristo para la salvación del hombre: «Tanto ellos como nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús» (Hch 15,11). Por la gracia santificante en nuestros trabajos somos colaboradores de la obra de Dios, que tiene solicitud por sus hijos: «Volveré para levantar la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie» (Hch 15,16). El trabajo colaborador del justo ayuda a mejorar nuestra sociedad eclesial y civil.

Señor Jesús, que continúas la obra salvadora del Padre entre los hombres, santifica nuestras manos, nuestras mentes y nuestra voluntad para que seamos colaboradores tuyos en la construcción de un mundo más justo, donde todos glorifiquemos a Dios con nuestro trabajo y nuestra justicia. Y tú, San José obrero, bendice las obras de nuestras manos. Amén.

«Yo, vuestra Madre del cielo, viví y vi cómo mi esposo, José, y mi Hijo, Jesús santificaron e! trabajo de sus manos con sus vidas de amor. No miréis la grandeza y el brillo exterior de los servicios prestados. Mirad más bien el amor con que se realizan y ved que sois colaboradores de Dios desde vuestra labor por pequeña o humilde que aparezca. Así me santifiqué yo con e! humilde trabajo de cada día, pero lleno de amor».

«El Pan de la Palabra dánosle hoy» Ciclo B – Ceferino Santos S.J.